Familiares de presas políticas exigen a ONU la liberación inmediata de mujeres encarceladas por razones políticas
Familiares de mujeres detenidas por motivos políticos en Venezuela se congregaron este 26 de noviembre frente a la sede local de la ONU en Caracas. Representantes de Clippve —Comité por la Libertad de los Presos Políticos— entregaron una carta dirigida a la oficina de ONU Mujeres, en la que piden que se reconozca la “violencia política basada en género” ejercida por el régimen y que se incluya explícitamente la situación venezolana en la agenda internacional.
Según los organizadores, al menos 178 mujeres permanecen detenidas por razones políticas, muchas de ellas denunciadas por sufrir abusos —torturas, malos tratos, denegación de atención médica, violencia sexual, entre otros— bajo custodia estatal. Una de las voces que salió a denunciar fue la de una madre de prisionera política, quien explicó que su hija fue detenida solo por su “relación” —real o supuesta— con una persona señalada por el régimen, lo que según el comité equivale a una “culpa por asociación”
Para los manifestantes, el encarcelamiento masivo de opositores no es aleatorio ni neutral: es una estrategia sistemática del régimen para silenciar disidencia, con un impacto especialmente duro sobre mujeres. La protesta de hoy tuvo lugar en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, lo que subraya el reclamo de que estas detenciones deben ser leídas también como violencia basada en género.
Que mujeres que reclaman sus derechos —o que se presume estuvieron vinculadas a la oposición— terminen tras las rejas evidencia que la represión en Venezuela no solo es política, sino estructuralmente injusta y con sesgo de género. Esta manifestación ante la ONU no es solo una demanda de liberación: es un grito colectivo que denuncia el uso de la prisión como herramienta de miedo, control social y castigo diferenciado. En un país donde la justicia ha sido degradada hasta convertirse en un instrumento del poder, estas voces piden que la comunidad internacional deje de mirar de lejos. Ignorar su llamado sería permitir que la impunidad continúe operando bajo la fachada de normalidad.


