El presidente colombiano Abelardo De la Espriella anunció un nuevo protocolo de seguridad que permitirá a la Policía ingresar a universidades en caso de violencia. Aseguró que la autonomía universitaria no es un escudo para la impunidad.
Las calles colombianas se preparan para un nuevo capítulo de tensión. El presidente Abelardo De la Espriella anunció este lunes un protocolo de seguridad que permite la intervención de la Policía Nacional en universidades públicas cuando las manifestaciones se tornen violentas. “No voy a permitir que las universidades públicas sigan siendo santuarios de la violencia bajo ninguna circunstancia”, advirtió con firmeza.
Durante su declaración, De la Espriella enfatizó la necesidad de distinguir entre el ejercicio legítimo de la protesta y situaciones que amenacen el orden público. “He dado instrucciones claras para establecer un protocolo nacional de actuación que permita distinguir cuándo estamos frente al ejercicio legítimo de la protesta y cuándo existen hechos de violencia”, explicó.
El mandatario hizo hincapié en que la autonomía universitaria, consagrada en el artículo 69 de la Constitución, no puede ser utilizada como una “patente de impunidad”. En su opinión, las instituciones educativas deben permanecer abiertas al cumplimiento de la ley, sin que esto implique una violación a su autonomía académica y administrativa.
“La autonomía universitaria no está por encima del orden público”, afirmó De la Espriella, quien señaló que los recientes incidentes violentos en algunas universidades son inaceptables. Su administración, aseguró, respetará las manifestaciones pacíficas, pero no tolerará el terrorismo urbano y el vandalismo. “La protesta pacífica ejercida dentro del marco de la Constitución y la ley será respetada y garantizada por mi Gobierno”, subrayó.
Sin embargo, la advertencia fue clara: “Voy a ir por ustedes, incluso entrando a las universidades para sacarlos y hacerlos pagar”, lanzó el presidente, enfatizando que los campus deben ser espacios de conocimiento y debate, no refugios para la violencia.
Con esta postura, De la Espriella busca proteger tanto a los estudiantes como a las instituciones y al Estado, en medio de un clima de creciente descontento social. Pero, ¿podrá su administración equilibrar el respeto a la protesta con la necesidad de mantener el orden público?


