La propuesta del 24 de julio de 2027 como fecha para las presidenciales venezolanas plantea interrogantes sobre el tiempo disponible para conformar el CNE, actualizar el Registro Electoral y definir las condiciones de una eventual elección, así lo explica César Batiz, director de El Pitazo, en Punto y Contexto
¿Es posible celebrar elecciones presidenciales en Venezuela el 24 de julio de 2027? Esta es la pregunta que plantea César Batiz, director de El Pitazo, en una nueva edición de Punto y Contexto, a propósito de la fecha propuesta por el senador republicano Bernie Moreno y respaldada públicamente por María Corina Machado.
La propuesta cobra relevancia porque faltan 10 meses para esa fecha y Venezuela todavía no cuenta con un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE). Tampoco existe un cronograma electoral ni se han definido las reglas bajo las cuales se realizaría una elección presidencial.
En Punto y Contexto, Batiz analiza qué tendría que ocurrir para que los venezolanos puedan acudir a las urnas el 24 de julio de 2027 y advierte que fijar un día en el calendario es apenas uno de los pasos de un proceso que también involucra al árbitro electoral, el Registro Electoral, los partidos políticos, la oposición, la administración de Delcy Rodríguez y Estados Unidos.
Una fecha, pero no un acuerdo
El 24 de julio de 2027 no es una fecha electoral convocada. Se trata de una propuesta política formulada por Bernie Moreno, quien reconoce que Venezuela no está preparada actualmente para realizar elecciones, pero plantea establecer desde ahora un día que permita comenzar a trabajar para llegar a esa jornada.
María Corina Machado respaldó públicamente la propuesta y Vente Venezuela publicó un mensaje en el que llamó a fijar la fecha.
Sin embargo, hasta ahora no se conoce que Delcy Rodríguez haya aceptado esa fecha ni que el CNE trabaje con ese calendario. Tampoco se ha informado de una decisión oficial de la administración de Donald Trump que adopte el 24 de julio como fecha electoral.
“Es importante diferenciar la propuesta de un senador republicano cercano a Trump de una decisión del Gobierno de Estados Unidos. Además, hay un elemento simbólico: el 24 de julio es el natalicio de Simón Bolívar y en 2027 caerá sábado. Eso no impide celebrar una elección, pero ayuda a entender que estamos todavía frente a una fecha política y simbólica, no frente a un cronograma electoral”, expone Batiz.
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¿Hay tiempo para organizar la elección?
Batiz retoma una investigación realizada por El Pitazo para Mapas de Poder, en la que se analizaron las condiciones necesarias para reconstruir el sistema electoral venezolano.
Cambiar a los cinco rectores del CNE sería apenas el comienzo. El organismo administra el Registro Electoral, autoriza postulaciones, organiza auditorías, coordina los centros de votación, acredita observadores y proclama resultados.
Para este análisis se consultó nuevamente a un experto electoral, quien considera que una elección el 24 de julio de 2027 sería factible si el nuevo CNE ya estuviera constituido. Según la información manejada para el análisis, su conformación podría demorarse al menos hasta finales de este año.
“El experto considera que sí podría hacerse, pero introduce una condición importante: habría que estar dispuestos a que la actualización del Registro Electoral fuera mínima. Y allí aparece el problema”, explica el director de El Pitazo.
El reto del Registro Electoral
Organizar una elección no consiste solamente en preparar las máquinas y abrir los centros de votación. También implica determinar quiénes pueden participar.
La investigación de Mapas de Poder identificó varias tareas pendientes: actualizar el Registro Electoral, incorporar a millones de venezolanos que viven fuera del país, regularizar organizaciones políticas, resolver inhabilitaciones, definir el cronograma y decidir qué sistema de votación utilizar.
También sería necesario organizar auditorías independientes, invitar a observadores nacionales e internacionales y capacitar al personal electoral.
Las fuentes consultadas para esa investigación estimaban que difícilmente podría organizarse una consulta nacional con esas condiciones antes de aproximadamente un año.
“Quizás estamos formulando mal la pregunta. No es solamente si se puede votar el 24 de julio, sino qué tipo de elección puede organizarse para esa fecha. Porque una cosa es llegar al 24 de julio y otra es hacerlo con un Registro Electoral suficientemente actualizado, con participación de los venezolanos en el exterior, candidatos habilitados, partidos regularizados, auditorías y observación internacional”, dice César Batiz.
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Diferencias dentro de la oposición
Para Punto y Contexto se consultó a una analista que pertenece a uno de los partidos opositores involucrados en la mesa de negociación. Su interpretación contrasta con la estrategia impulsada por María Corina Machado.
La analista considera que colocar una fecha puede funcionar como una medida de presión y como una forma de movilizar y reconectar políticamente con el país. Sin embargo, advierte que — según la información que maneja — esa iniciativa no ha sido trabajada políticamente con los actores que tendrían que participar en una decisión de esa naturaleza: Estados Unidos y la administración de Delcy Rodríguez.
Mientras María Corina Machado y Vente Venezuela respaldan públicamente fijar desde ahora una fecha presidencial, otros sectores opositores involucrados en la negociación consideran que el calendario debería ser consecuencia de los acuerdos políticos alcanzados en esa mesa.
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Lo que hay alrededor de ese 24 de julio
La discusión ocurre además mientras Estados Unidos participa en negociaciones relacionadas con la transición política y económica de Venezuela. Donald Trump tiene previsto reunirse este martes 22 de septiembre en Nueva York con Delcy Rodríguez, en el primer encuentro presencial entre ambos desde la captura de Nicolás Maduro, de acuerdo con Reuters.
Al mismo tiempo, se están produciendo movimientos relacionados con la industria petrolera venezolana.
La fuente consultada por El Pitazo plantea que Washington necesita interlocutores y acuerdos que permitan dar continuidad al proceso político y económico que impulsa, y considera que iniciativas unilaterales podrían entrar en tensión con esa estrategia.
“Debemos ser especialmente cuidadosos: esa es la interpretación de este dirigente opositora. No podemos afirmar que sea la posición del Gobierno estadounidense ni que Estados Unidos haya rechazado el 24 de julio. Lo que sí podemos decir es que existe una discusión dentro de la propia oposición acerca de cómo se construye el calendario de la transición», aclara Batiz.
Además, existe otra interrogante sobre el orden en que podrían realizarse las consultas durante una eventual transición. En Mapas de Poder se analizaron propuestas para modificar algunas reglas del sistema político venezolano, entre ellas establecer una segunda vuelta presidencial y regresar a un Congreso bicameral, con Senado y Cámara de Diputados. Si estos cambios forman parte de un eventual acuerdo político, primero tendría que definirse el mecanismo constitucional para aprobarlos.
Esto plantea la posibilidad de que la primera consulta nacional de la transición no sea para elegir Presidente, sino para aprobar las nuevas reglas bajo las cuales posteriormente se realizarían las elecciones. Sin embargo, esa ruta todavía no está definida y dependerá de los acuerdos que alcancen las partes.
“Hoy no diría que el 24 de julio es imposible. Diría algo diferente: fijar la fecha es probablemente la parte más sencilla; lo difícil es construir las condiciones para llegar a ella. En Mapas de Poder dijimos una frase que hoy cobra todavía más sentido: las elecciones no comienzan cuando se fija una fecha, sino cuando se acuerdan las reglas. Y hoy, esas reglas todavía están por definirse”, finaliza el periodista.


