En el marco de la reciente visita del presidente de Chile a El Salvador, la conferencia de prensa conjunta derivó en un intenso debate ético y político. Tras un recorrido por el Centro de Confinamiento de la Corrupción (Cecot), el presidente Nayib Bukele fue increpado sobre las presuntas vulneraciones a las garantías fundamentales dentro del penal.
Bukele comenzó su intervención reconociendo la existencia de estas prerrogativas para todos los individuos sin excepción, señalando que “todos los seres humanos tenemos derechos, que son derechos innatos del humano, por eso se llaman derechos humanos, otros le llaman derechos naturales, otros derechos fundamentales y todos los tenemos“.
El mandatario no esquivó la polémica al admitir que el estatus humano no se pierde por el crimen cometido, aunque manifestó una evidente distancia moral. “Los tienen los presos, los tienen los delincuentes, los tienen los criminales, los tiene los narcos, los tienen los pandilleros, los violadores, los tienen los que han masacrado, los tienen, tienen derechos humanos“, puntualizó.
No obstante, fue tajante al expresar su incomodidad con el sesgo que percibe en la vigilancia internacional. “Me da repulsión, pero lo acepto, los tienen, pero yo lo que no entiendo es por qué siempre se enfocan en los derechos humanos de ellos“.
Reclamo por las víctimas olvidadas
El núcleo de la crítica de Bukele se centró en la aparente invisibilidad de las víctimas frente al escrutinio sobre los victimarios. Con dureza, arremetió contra las organizaciones de derechos humanos preguntando. “¿Por qué el enfoque siempre es en el derecho humano de los que masacran, de los que matan niños, de los que violan mujeres, de los que cortan cabezas, por qué ellos que tienen derechos humanos son la prioridad única de las organizaciones de derechos humanos”.
Recordó el pasado sangriento del país para ilustrar lo que considera una doble moral global. “En El Salvador mataron a cientos de miles de personas, violaron mujeres, asesinaron niños (…) nadie vio por los derechos de ellos, ciento de miles de salvadoreños murieron, gente que no le estaba haciendo daño a nadie (…) y yo digo ellos tienen derechos humanos, si, si los tienen, pero y la mujer violada, asesinada”.
Finalmente, el mandatario definió su política de seguridad como una inversión en la pirámide de derechos, donde la protección del ciudadano respetuoso de la ley es el pilar fundamental. Según su visión, el Estado debe elegir a quién proteger primero. “Nosotros hemos priorizado los derechos humanos de la gente honrada y luego claro vemos los derechos humanos de los asesinos”, concluyó.



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