El testaferro de Nicolás Maduro que el chavismo convirtió en bandera diplomática quedó fuera del tren ejecutivo, relegado a un destino incierto bajo el eufemismo de «nuevas responsabilidades».
El anuncio, realizado a través de Telegram, confirmó que la cartera de Industria dejará de existir como ente independiente y será absorbida por el Ministerio de Comercio Nacional. Esta maniobra sirvió para entregarle el control total del área a Luis Antonio Villegas, dejando a Saab sin silla en el Consejo de Ministros apenas días después de la instauración del nuevo régimen.
Rodríguez despachó la salida del empresario colombiano con un agradecimiento protocolar por su labor «al servicio de la Patria», una despedida tibia para quien fue vendido durante años como el mártir de la revolución y el arquitecto de la evasión de sanciones. La promesa de que asumirá otras tareas no especificadas sugiere un pase al ostracismo o un retiro estratégico ante la incómoda presencia de un personaje con historial judicial en Estados Unidos dentro de una administración que busca congraciarse con Washington.
La salida de Saab marca el fin de su breve y polémico paso por la gestión pública formal. Su nombramiento había sido el trofeo tras su liberación por parte de la administración Biden, pero en la nueva dinámica de «revisión y adecuación» post-Maduro, su figura parece haberse convertido en un pasivo tóxico para la imagen de renovación que intenta proyectar el interinato de Rodríguez.


