La administración del presidente Donald Trump comenzó a implementar su plan para estabilizar los precios de la energía mediante la liberación de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo. En esta primera etapa, se han asignado 45,2 millones de barriles a compañías petroleras, en un intento por aliviar la presión en los mercados tras el reciente aumento de los precios.
El encarecimiento del petróleo se produjo en un contexto de creciente tensión geopolítica, especialmente después de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, lo que generó incertidumbre sobre el suministro energético global.
El Departamento de Energía confirmó que este primer lote representa poco más de la mitad de los hasta 86 millones de barriles que la Casa Blanca había previsto liberar inicialmente. A mediano plazo, el plan contempla la distribución de un total de 172 millones de barriles entre este año y el próximo, como parte de una estrategia para contener la volatilidad del mercado.
Además, la iniciativa estadounidense se enmarca en una acción coordinada con sus aliados internacionales. Los 32 países miembros de la Agencia Internacional de Energía acordaron liberar en conjunto unos 400 millones de barriles de petróleo y productos refinados desde sus reservas estratégicas. Cada país aportará de manera proporcional, con el objetivo de aumentar la oferta global y reducir la presión sobre los precios.
Esta coordinación busca enviar una señal de estabilidad a los mercados energéticos en un momento marcado por la incertidumbre, el impacto de los conflictos internacionales y el temor a posibles interrupciones en el suministro de crudo.


