Mientras la atención internacional se centra en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump, en las calles, el 2026 inició con lo que es un bombardeo permanente para los venezolanos: el que se hace a diario contra el bolsillo.
En Coro, capital del estado Falcón, Margot salió a hacer mercado con 30 dólares y pudo llevar a su hogar apenas cuatro productos.
En la ciudad occidental, este lunes 12 de enero el kilo de carne se conseguía entre 15 y 17 dólares.
“Un horror el precio de la carne, será comer sardinas y huevos”, dijo la sexagenaria.
En un supermercado ubicado en la avenida Libertador de Caracas, el kilo de carne molida estaba en 12,49 este martes 13 de enero. En otros establecimientos del sureste y este de la capital se conseguía entre 16 y 18 dólares, mientras que en Maracaibo reportaron el kilogramo de carne de primera hasta en $25 durante los primeros días de 2026.


De acuerdo a estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Venezuela cerró 2025 con una inflación de 548%.
Según el economista José Guerra, Venezuela quedó a finales de 2025 al borde de una hiperinflación, un fenómeno que padecieron los venezolanos durante al menos cuatro años, desde 2018, cuando la inflación alcanzó un pico de 130 000%.
“Tenemos una devaluación desbordada. Los datos de la economía no petrolera apuntan a un estancamiento, el dólar empezó a subir y se ha estado devaluando de forma pronunciada”, dijo el profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y ex diputado de la Asamblea Nacional electa entre 2015 y 2020.
Guerra apuntó que luego de la extracción de Maduro y Flores, el dólar paralelo ha caído de una manera significativa. Según sus cuentas más de 40% entre el 8 y el 13 de enero, reduciendo la brecha cambiaria.
“Sin embargo ,el Banco Central de Venezuela (BCV) continúa devaluando la moneda y al hacerlo evidentemente está creando un problema inflacionario. por una parte bajan el dólar paralelo, pero por otro, aumenta el oficial, por lo cual los precios se quedan arriba”, indicó el experto en materia económica.
Según el FMI, para 2026, se prevé un crecimiento económico de 0,5%, una cifra modesta si se toma en cuenta que el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela es casi 80% menos que en 2012, cuando el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez gozó de precios de petróleo elevados.
Dependemos del oro negro
A juicio de Guerra, pese a la crisis que embarga a toda Venezuela, el sector petrolero estuvo creciendo a lo largo de 2025.
De acuerdo al economista y exparlamentario, el panorama petrolero comenzó a mejorar después de la detención de Maduro y Flores cuando Trump dio la orden de descongelar las relaciones energéticas con Venezuela y redirigir la canalización de recursos.
“En vez de mandar petróleo a China, se ordena enviarlo a los Estados Unidos y crear un ambiente de expectativa favorable”, opinó.
El economista advierte que una eventual recuperación de la industria petrolera podría tardar meses: “Y no veo factible que Exxon Mobile o ConocoPhillips puedan entrar a Venezuela de manera inmediata, a ellos les deben dinero y no han cambiado las reglas de juego ni la gobernanza en materia energética”.
Guerra manifestó que cualquier aumento en la producción petrolera será responsabilidad de la empresa estadounidense Chevron. Recalcó que la economía venezolana en 2026 dependerá del factor petrolero.
Aunque hay un clima favorable en cuanto a perspectiva, lamentablemente y por lo pronto “la inflación seguirá dominando la economía“, concluyó José Guerra.


