A pesar de las narrativas de crisis y las barreras de exclusión, la migración venezolana se ha consolidado como un factor determinante para el crecimiento económico en América Latina y el Caribe. Un reciente informe regional elaborado por Equilibrium Business, Data & Communities (BDC), con el respaldo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), revela que la presencia de 5,7 millones de venezolanos en siete países de la región genera un mercado de consumo transnacional que supera los 10.600 millones de dólares anuales. Este gasto se concentra principalmente en vivienda, alimentación y servicios, dinamizando directamente los mercados locales
- De lo coyuntura a lo estructural
- Colombia, el país con más aportes
- Una diáspora con título bajo el brazo
- Barreras y amenazas: el muro de la informalidad
- Aportes fiscales: más impuestos que beneficios
- Altamente emprendedores
- Mujeres migrantes: sostén económico y doble carga
- Integración como política económica
El estudio, difundido en el marco del Día Internacional del Migrante, demuestra que la migración, lejos de ser una carga fiscal, genera ingresos directos para los Estados receptores a través de impuestos y dinamiza los mercados locales. Sin embargo, el potencial total sigue bloqueado por políticas de regularización costosas y una persistente discriminación.
El informe, titulado “Una mirada profunda a la movilidad humana (2018-2025)“, integró investigaciones realizadas entre 2021 y 2025 en ocho países: Aruba, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú y República Dominicana. La metodología empleó un “enfoque mixto, combinando análisis cuantitativo y cualitativo” , que incluyó encuestas a población migrante, entrevistas con expertos, grupos focales y el uso de matrices de sistematización para actualizar datos de fuentes gubernamentales y organismos internacionales.
A continuación, los hallazgos más interesantes del estudio en términos de contribución económica, profesionalización, barreras para la integración y otros ítems.
De lo coyuntura a lo estructural
A diez años de los flujos migratorios masivos desde Venezuela, el informe sentencia que este fenómeno ya no es una respuesta momentánea a la crisis. Se define ahora como un “proceso estructural y regionalizado”, cuya dinámica ya no depende solo de lo que ocurra dentro de Venezuela, sino de los cambios políticos y de seguridad en los países receptores.
La magnitud, duración y distribución geográfica del éxodo le concede a este proceso características propias: Presencia sostenida en múltiples países de América Latina, arraigo familiar y comunitario, inserción progresiva en mercados laborales y sistemas productivo y proyectos de vida que ya no contemplan el retorno inmediato
Esta nueva realidad se confirma con la intención de permanencia: el 96% de los venezolanos en Colombia y el 82% en Chile manifiestan su voluntad de quedarse definitivamente
Este cambio de paradigma implica que las políticas públicas deben pasar de la gestión de emergencia a estrategias de integración de largo plazo, orientadas a maximizar el aporte económico y garantizar derechos.
Colombia, el país con más aportes
El informe detalla cómo los venezolanos contribuyen activamente al motor productivo de cada nación, un aporte que podría ser superior en muyos casos con una integración formal y eficiente.
- Colombia: Es el país con mayor impacto, donde el aporte fiscal de los venezolanos asciende a 529 millones de dólares, “representando el 1.91% de los ingresos tributarios de las personas naturales”.
- Panamá: La contribución alcanza los 203 millones de dólares, lo que equivale al “4.18% de los ingresos fiscales” del país.
- Perú: El estudio resalta un potencial enorme; si se ampliara la convalidación de títulos y la formalización, los ingresos fiscales podrían aumentar en un 51.3%.
- Chile: Se estima que integrar eficientemente a esta población podría generar 510 millones de dólares adicionales a mediano plazo.
- Ecuador: El capital humano es clave. Mientras que solo el 15% de la población local tiene títulos técnicos o universitarios, el “25,3% de la población venezolana se encuentra en este nivel”.
Una diáspora con título bajo el brazo
Uno de los hallazgos más potentes es el nivel de profesionalización. En varios países, el nivel educativo de los venezolanos supera al local. En Ecuador, por ejemplo, el 25,3% de los migrantes venezolanos tiene títulos universitarios o técnicos, frente al 15% de la población ecuatoriana. En Chile y Perú, se observa una “tendencia selectiva”, donde profesionales altamente cualificados eligen estos destinos buscando mejores oportunidades laborales acordes a su capital humano.
- A pesar de sus estudios universitarios, formación técnica especializada y experiencia laboral previa en sectores estratégicos, el informe advierte que la sobrecalificación es una constante. La imposibilidad de homologar títulos, la irregularidad migratoria y la discriminación empujan a miles de profesionales a empleos de baja productividad, lo que representa una pérdida de capital humano tanto para los migrantes como para los países receptores.
El documento subraya que, en contextos donde se facilita el reconocimiento de competencias, los venezolanos logran integrarse más rápido y aumentar su contribución fiscal y económica.
Barreras y amenazas: el muro de la informalidad
Uno de los principales hallazgos del informe es la alta participación de los venezolanos en los mercados laborales de los países analizados. En la mayoría de los casos, la población migrante presenta tasas de actividad económica superiores a las de la población local. Sin embargo, el estudio advierte que esta inserción ocurre mayoritariamente en condiciones de informalidad, debido a barreras legales, dificultades para la regularización migratoria y obstáculos para el reconocimiento de títulos profesionales.
El informe advierte que “más del 80% trabaja en el sector informal, afectando su seguridad económica y limitando su acceso a derechos laborales”. Aun así, los venezolanos contribuyen activamente a sectores como comercio y servicio, construcción, hotelería y gastronomía, trabajo doméstico y cuidados, emprendimientos de pequeña escala.
Además, la “xenofobia y aporofobia”, alimentadas por narrativas mediáticas desfavorecedoras, dificultan la cohesión social. A esto se suman los “altos costos de formalización” y las “limitaciones en la validación de documentos”, que obligan a profesionales calificados a aceptar empleos de baja productividad, subutilizando un capital humano que está en edad productiva (mayoría entre 25 y 39 años
Aportes fiscales: más impuestos que beneficios
Contrario a la percepción extendida, el informe señala que los migrantes venezolanos contribuyen fiscalmente más de lo que reciben en gasto social, especialmente en países donde su acceso a programas estatales es limitado.
Estas contribuciones se producen a través de Impuestos al consumo (IVA u otros tributos indirectos), contribuciones a la seguridad social en empleos formales, pagos de tasas y servicios, impuestos asociados a emprendimientos y actividades económicas.
El estudio destaca que, incluso en contextos de informalidad, el consumo de bienes y servicios genera recaudación fiscal constante para los Estados receptores.
Altamente emprendedores
Otro hallazgo relevante es el rol de la migración venezolana en la dinamización de economías locales, particularmente en zonas urbanas. El informe documenta una alta propensión al emprendimiento, con venezolanos creando pequeños negocios que generan empleo local, amplían la oferta de bienes y servicios y reactivan espacios comerciales deteriorados.
El informe documenta la creación de pequeños y medianos negocios en áreas como gastronomía, comercio minoristas, servicios profesionales y economía digital. Estos emprendimientos no solo generan autoempleo, sino que crean puestos de trabajo para nacionales y otros migrantes, amplían la base tributaria y revitalizan zonas urbanas con baja actividad económica.
Además, su inserción laboral contribuye a aumentar la demanda interna, lo que a su vez, impacta positivamente en el crecimiento económico de corto y mediano plazo.
Mujeres migrantes: sostén económico y doble carga
El informe dedica un espacio relevante al papel de las mujeres venezolanas, quienes no solo participan activamente en el mercado laboral, sino que asumen una doble carga económica y social.
Las mujeres migrantes se concentran en sectores como: comercios y servicios, educación, salud, trabajo doméstico y de cuidados
Además de generar ingresos en los países de destino, muchas son principales proveedoras de sus hogares y responsables del envío de remesas a familiares que permanecen en Venezuela u otros países. El estudio destaca que su aporte económico ocurre, muchas veces, en condiciones de mayor precariedad, debido a la informalidad, la brecha salarial y los riesgos de violencia y explotación laboral.
Aun así, su inserción laboral tiene un efecto multiplicador en las economías locales, especialmente en sectores con alta demanda de servicios.
Integración como política económica
El informe concluye que “la migración es un motor de desarrollo para los países receptores”, pero advierte que la regularización por sí sola no basta: se requieren políticas intersectoriales que eliminen las barreras financieras y laborales para transformar la movilidad en una oportunidad de desarrollo sostenible.
Facilitar el acceso al empleo formal, a la seguridad social y a mecanismos de regularización no solo mejora las condiciones de vida de los migrantes, sino que incrementa la recaudación fiscal, reduce la informalidad y fortalece las economías nacionales.
En un contexto regional marcado por la movilidad humana, el estudio subraya que invertir en integración es también una decisión de política económica, no solo humanitaria.
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