Vente Venezuela, el partido fundado por María Corina Machado, se prepara de nuevo para el inminente regreso de su líder. A pesar de las demoras, el escepticismo y la incertidumbre. Sobre esa base, la de su vuelta, se toman las decisiones en la organización. Machado no pudo ingresar al país desde Panamá la semana pasada (y aún no se saben las razones), pero su llegada definitiva a Venezuela, asegura Henry Alviarez, secretario de organización del partido, “es cosa de días”.
El partido de María Corina Machado vive pendiente de un avión, un barco o un carro que cruce la frontera. El principal partido opositor del país ha organizado su reconstrucción, sus movilizaciones y su discurso alrededor del regreso de su líder, anunciado una y otra vez como inminente, y frustrado por séptima vez la semana pasada en Panamá. Sobre los detalles y las modalidades de su retorno, visto lo sucedido la semana pasada, hay mucha reserva.
Después de la feroz embestida represiva que desató el gobierno de Nicolás Maduro entre 2024 y 2025, que produjo graves daños internos en la estructura del partido y envió a 200 de sus militantes a prisión, la reconstitución de Vente es un proceso en marcha: 10 de los coordinadores regionales que estaban en el exilio ya han regresado a sus funciones. También lo han hecho otras decenas de activistas municipales. Dos dirigentes fundamentales de la dirección nacional lo han hecho hace muy poco. Después de Omar González, el regreso de Claudia Macero, jefa de comunicaciones del partido, el pasado 27 de septiembre, estrecha colaboradora de Machado, ha despertado el entusiasmo militante.
Omar González, uno de los cinco dirigentes nacionales de Vente que estuvo asilado en la embajada de Argentina en Caracas, de regreso al país hace un mes, lo ratifica: “toda la dirección nacional del partido está recorriendo la geografía nacional en este momento. Nuestra primera medida ha sido fortalecer los Colegios Ciudadanos, que son nuestras unidades de base. De abajo hacia arriba, nos estamos preparando para el regreso de María Corina”.
El partido palpa el descontento social y quiere apurar el paso. La pausada velocidad que ha establecido Estados Unidos para colocarle una métrica a la transición planteada en Venezuela los tiene impacientes. La crisis social del país, se afirma en el partido, no soporta más demoras. Vente trabaja para recomponer la protesta popular y exigir elecciones. Una fecha electoral sigue muy lejos de la zona de consenso. El pasado viernes, Jorge Rodríguez, jefe del equipo negociador del chavismo, no quiso referirse a cronogramas electorales en un encuentro informal con la prensa, limitándose a afirmar que habrá tres elecciones antes de la presidencia: parlamentarias, de alcaldes, gobernadores y presidenciales “en el lapso que establece la Constitución”. Por lo demás, los resultados obtenidos en materia de poderío convocante siguen siendo relativamente modestos: todavía pesa en muchos ciudadanos el miedo ante la represión de los años 2024 y 2025.
La agenda política e interpretación que tiene Vente Venezuela sobre la situación actual del país entra en este momento en una situación bastante reñida con la velocidad impuesta por los Estados Unidos para hacer realidad su plan de tres fases (estabilización, reconstrucción, transición) para Venezuela.
Bajo la premisa de que Venezuela “no está lista” para organizar unas elecciones de relegitimación institucional en este momento, como lo afirmara el propio presidente Donald Trump, Washington ha privilegiado en estos meses favorecer la gobernabilidad, la estabilidad y propiciar un clima para la inversión y los negocios. Al mismo tiempo, ha sentado en una mesa de negociaciones a actores políticos del chavismo y la oposición para que pacten algún arreglo institucional que le abra las compuertas a la democracia. Un arreglo que excluye a María Corina Machado.
Vente Venezuela, el partido fundado por María Corina Machado, se prepara de nuevo para el inminente regreso de su líder. A pesar de las demoras, el escepticismo y la incertidumbre. Sobre esa base, la de su vuelta, se toman las decisiones en la organización. Machado no pudo ingresar al país desde Panamá la semana pasada (y aún no se saben las razones), pero su llegada definitiva a Venezuela, asegura Henry Alviarez, secretario de organización del partido, “es cosa de días”.
El partido de María Corina Machado vive pendiente de un avión, un barco o un carro que cruce la frontera. El principal partido opositor del país ha organizado su reconstrucción, sus movilizaciones y su discurso alrededor del regreso de su líder, anunciado una y otra vez como inminente, y frustrado por séptima vez la semana pasada en Panamá. Sobre los detalles y las modalidades de su retorno, visto lo sucedido la semana pasada, hay mucha reserva.
Después de la feroz embestida represiva que desató el gobierno de Nicolás Maduro entre 2024 y 2025, que produjo graves daños internos en la estructura del partido y envió a 200 de sus militantes a prisión, la reconstitución de Vente es un proceso en marcha: 10 de los coordinadores regionales que estaban en el exilio ya han regresado a sus funciones. También lo han hecho otras decenas de activistas municipales. Dos dirigentes fundamentales de la dirección nacional lo han hecho hace muy poco. Después de Omar González, el regreso de Claudia Macero, jefa de comunicaciones del partido, el pasado 27 de septiembre, estrecha colaboradora de Machado, ha despertado el entusiasmo militante.
Omar González, uno de los cinco dirigentes nacionales de Vente que estuvo asilado en la embajada de Argentina en Caracas, de regreso al país hace un mes, lo ratifica: “toda la dirección nacional del partido está recorriendo la geografía nacional en este momento. Nuestra primera medida ha sido fortalecer los Colegios Ciudadanos, que son nuestras unidades de base. De abajo hacia arriba, nos estamos preparando para el regreso de María Corina”.
El partido palpa el descontento social y quiere apurar el paso. La pausada velocidad que ha establecido Estados Unidos para colocarle una métrica a la transición planteada en Venezuela los tiene impacientes. La crisis social del país, se afirma en el partido, no soporta más demoras. Vente trabaja para recomponer la protesta popular y exigir elecciones. Una fecha electoral sigue muy lejos de la zona de consenso. El pasado viernes, Jorge Rodríguez, jefe del equipo negociador del chavismo, no quiso referirse a cronogramas electorales en un encuentro informal con la prensa, limitándose a afirmar que habrá tres elecciones antes de la presidencia: parlamentarias, de alcaldes, gobernadores y presidenciales “en el lapso que establece la Constitución”. Por lo demás, los resultados obtenidos en materia de poderío convocante siguen siendo relativamente modestos: todavía pesa en muchos ciudadanos el miedo ante la represión de los años 2024 y 2025.
La agenda política e interpretación que tiene Vente Venezuela sobre la situación actual del país entra en este momento en una situación bastante reñida con la velocidad impuesta por los Estados Unidos para hacer realidad su plan de tres fases (estabilización, reconstrucción, transición) para Venezuela.
Bajo la premisa de que Venezuela “no está lista” para organizar unas elecciones de relegitimación institucional en este momento, como lo afirmara el propio presidente Donald Trump, Washington ha privilegiado en estos meses favorecer la gobernabilidad, la estabilidad y propiciar un clima para la inversión y los negocios. Al mismo tiempo, ha sentado en una mesa de negociaciones a actores políticos del chavismo y la oposición para que pacten algún arreglo institucional que le abra las compuertas a la democracia. Un arreglo que excluye a María Corina Machado.
Proceso de expansión
El pasado 27 de septiembre, Vente pudo organizar su primera actividad territorial simultánea en un buen tiempo: la Gran Rodada Nacional, en la cual miles de personas se reunieron con sus bicicletas y motocicletas en diversos puntos del país para pedir un cronograma electoral. El resultado de este esfuerzo, que se reprodujo simultáneamente en 12 de los 24 estados del país, dejó motivada a la organización.
“Vente está creciendo, pero sobre todo porque es el partido de María Corina”, afirma Jesús Armas, un prometedor dirigente nacional del partido que pasó dos años en prisión. “Tenemos abierto un proceso masivo de inscripción de militantes y voluntarios. Lo que nosotros queremos ser es una institución, el gran partido liberal del país. Una organización que trascienda el liderazgo de María Corina, que es nuestra líder. Ya podemos afirmar que tenemos liderazgos sembrados en cada parroquia, en cada municipio y en cada estado de Venezuela. Pero todavía la población tiene una fe algo ciega en lo que ella sola sea capaz de hacer”.
“Estamos trabajando duro en la formación de los liderazgos locales”, afirma Alviarez. “Es un trabajo complejo, que requiere paciencia. Hay gente que tiene la motivación y el arrastre, pero entonces tiene problemas para decir las cosas a los demás, por ejemplo. Ponemos mucho énfasis en la formación de nuestros militantes.” Alviarez considera prematuro hablar de alianzas electorales: afirma que el partido persigue un cambio de sistema. “Nos estamos preparando para el regreso de María Corina, pero también para las próximas elecciones presidenciales y para gobernar este país. 12 de nuestros 24 coordinadores nacionales tienen menos de 35 años.” Vente Venezuela es hoy uno de los partidos venezolanos que no ha podido consignar su existencia ante el Consejo Nacional Electoral.
“Estoy viendo mucha indignación entre la gente en estas semanas”, asegura Armas. “En el interior del país, fuera de Caracas, la situación es intolerable, demasiado dura. Los cortes de luz duran seis horas y más. Además, hay frustración por la lentitud en el desarrollo de la situación política luego del 3 de enero. Me parece que la gente tiene la fe puesta en la llegada de María Corina, y tiende a pensar que eso es lo que falta para que las cosas cambien. Lo importante acá, sin embargo, es que necesitamos su presencia para empezar a movilizar de verdad a la población”.
En las últimas semanas, Vente ha organizado recorridos populares en zonas empobrecidas y muy pobladas de Caracas, como Petare y Propatria. Militantes de Vente se han concentrado frente a las sedes del Consejo Nacional Electoral en Maracaibo y Valencia para pedir elecciones. También ha habido manifestaciones en Apure, en Falcón, en La Guaira, en Barinas. Hay un objetivo claro: que las demandas sociales y mejoras económicas que la población reclama, no queden nunca separadas de las exigencias sobre la restauración de la democracia.
Por lo demás, si bien de forma mucho más espaciada y aislada que antes, la policía política del régimen chavista sigue de cerca, y en silencio, cualquier declaración altisonante, procedimiento inconveniente o circunstancia irregular que se produzca en la cotidianidad de la política local. El pasado 17 de septiembre, Javier Oropeza, exalcalde del municipio Torres, militante de Vente Venezuela, fue interceptado por funcionarios policiales y detenido por 10 horas luego de haber concedido una entrevista a un portal informativo local. Oropeza recién regresaba del exilio, y el día anterior se había presentado ante un tribunal en el cual le fue sobreseída una causa judicial que se le había abierto por terrorismo dos años atrás.


