Durante su programa “Sin Truco ni maña”, Cabello afirmó que el Tren de Aragua había sido “capturado, reducido y desmantelado” gracias a labores policiales e inteligencia del régimen. “Fueron capturados, reducidos, desmantelado el Tren de Aragua, sin ningún tipo de acción efectiva tienen en este momento”, dijo entonces el dirigente chavista.
Sin embargo, la realidad terminó explotando más fuerte que cualquier discurso propagandístico. El propio Comando Sur confirmó este viernes 12 de junio que ejecutó junto a organismos venezolanos una operación militar contra estructuras del Tren de Aragua en el estado Bolívar, donde murió el “Niño Guerrero”, considerado por Washington como líder de una organización narcoterrorista.
La contradicción dejó al descubierto otro capítulo incómodo para el chavismo. Mientras Diosdado aseguraba que la banda ya no operaba en Venezuela y acusaba a Álvaro Uribe e Iván Duque de haber trasladado la organización a Colombia para supuestas actividades paramilitares, Estados Unidos terminó encontrando al máximo líder del grupo escondido dentro de territorio venezolano.
“El Tren de Aragua, cuando nosotros comenzamos aquí en Venezuela a darle con todo, ¿quién se los llevó? Uribe se llevó al Tren de Aragua, y se lo llevaron Duque, se lo llevaron a Colombia”, afirmó Cabello en aquella transmisión.
El golpe político resultó doblemente incómodo para Delcy Rodríguez y el aparato chavista. Primero, porque quedó en evidencia que el Tren de Aragua seguía operando dentro del país pese a años de discursos sobre supuestos “desmantelamientos”. Y segundo, porque terminó siendo Washington quien anunció, dirigió y capitalizó la caída del principal cabecilla criminal venezolano.
El propio régimen terminó admitiendo la conducción militar de Estados Unidos mediante un comunicado oficial donde reconoció intercambio de inteligencia y apoyo tecnológico estadounidense en el operativo realizado en Bolívar.
Mientras tanto, el llamado plan de tres fases de Trump sigue avanzando sobre Venezuela: primero cayó Maduro, luego comenzaron los acuerdos energéticos y ahora Washington ya ejecuta operaciones militares abiertas en territorio venezolano con autorización oficial del propio chavismo.


