El bolívar cerró 2025 con una devaluación de 82,7 % frente al dólar estadounidense en el mercado oficial, de acuerdo con la última cotización del año divulgada el martes 30 de diciembre por el Banco Central de Venezuela (BCV). El desempeño de la moneda refleja una ampliación significativa de la brecha con respecto al mercado paralelo.
Al término del último día laborable del año, el dólar oficial se ubicó en 301,37 bolívares, un incremento de 479,33 % frente a los 52,02 bolívares con los que inició 2025. En contraste, el dólar en el mercado paralelo superó este martes los 560 bolívares, profundizando la distorsión cambiaria.
Con esta tasa oficial, el salario mínimo —anclado desde 2022 en 130 bolívares— quedó reducido a 0,43 dólares. En los últimos años, la administración de Nicolás Maduro ha compensado el ingreso con bonos que alcanzan hasta 160 dólares para empleados públicos, calculados a la tasa oficial y sin incidencia en beneficios laborales. Estos pagos incluyen el llamado ingreso de guerra económica (120 dólares) y un bono de alimentación (40 dólares), que también reciben trabajadores del sector privado.
El BCV no publica cifras oficiales de inflación desde octubre de 2024, cuando comenzó a ampliarse la brecha entre el dólar oficial y el paralelo. Economistas como José Guerra han advertido sobre el riesgo de un retorno a la hiperinflación si no se aplican correctivos frente a la escalada del tipo de cambio.
Aumento acelerado en diciembre
Solo en diciembre, el dólar oficial subió 21,8 %, al pasar de 247,30 bolívares al cierre de noviembre a 301,37 bolívares este 30 de diciembre, tasa que se mantendrá vigente para la primera jornada de 2026.
El alza del dólar persiste pese a las acciones del Ejecutivo para frenar la difusión de cotizaciones paralelas, calificadas como criminales. Desde el 28 de mayo, cuando Diosdado Cabello anunció la detención de 20 personas vinculadas a páginas y cuentas que publicaban el precio del dólar paralelo, el tipo de cambio oficial ha aumentado 212,20 %, desde los 96,53 bolívares registrados ese día.
El avance sostenido del dólar continúa erosionando el poder adquisitivo de los trabajadores y obliga a los venezolanos a buscar estrategias para preservar su capacidad de compra en un entorno de alta inestabilidad cambiaria.


