El arresto del director de La Hora de Cuba, Henry Constantín, es calificado de “injusto” por Washington, que denuncia la represión del régimen cubano contra la libertad de prensa. Organizaciones internacionales exigen su liberación inmediata.
Henry Constantín Ferreiro, director del medio independiente La Hora de Cuba, se encuentra tras las rejas desde el pasado 16 de septiembre tras presentarse a una citación policial en Camagüey. Su detención ha sido calificada de “injusta” por el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, quien denunció que esta acción es una represalia por su labor periodística, que incluye la denuncia de abusos del régimen cubano.
En un comunicado emitido este miércoles, Segura reafirmó el compromiso de Estados Unidos de “seguir denunciando los atroces crímenes de esta dictadura” y de apoyar al pueblo cubano en su lucha por la libertad. “Ellos merecen vivir libre de la tiranía”, insistió.
Constantín fue trasladado a Villa María Luisa, un centro de operaciones de la Seguridad del Estado, antes de ser llevado a la prisión de Kilo 7, donde permanece en prisión preventiva. Las autoridades cubanas lo investigan por un supuesto delito de “desobediencia”, relacionado con una citación a la que, según él y organizaciones defensoras de derechos humanos, sí cumplió. Reporteros Sin Fronteras (RSF) revela que Constantín se presentó en la oficina de Inmigración de Vista Hermosa, pero los agentes ya se habían retirado, lo que llevó a una nueva citación el 15 de septiembre.
El 16 de septiembre, Constantín se presentó ante la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y fue detenido, lo que dejó a sus colegas sin información sobre su paradero durante varias horas. RSF exige la liberación inmediata del periodista y ha puesto en duda las circunstancias de la citación que fundamenta su acusación. Artur Romeu, director de RSF para América Latina, solicitó garantías para el ejercicio de la defensa y una resolución rápida del recurso de hábeas corpus presentado en su favor.
Constantín no es un desconocido para las autoridades cubanas; ha sido detenido en al menos 19 ocasiones por su trabajo periodístico. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) también ha solicitado su liberación, denunciando irregularidades en el proceso legal en su contra. La situación de Constantín es un reflejo del clima de hostigamiento que enfrentan los periodistas independientes en Cuba, un contexto que ha sido ampliamente documentado por organizaciones de derechos humanos.
Las voces que exigen justicia y libertad para Constantín se multiplican, pero el régimen cubano parece decidido a mantener su férreo control sobre la información y la crítica. En este escenario, la lucha por la libertad de prensa en la isla continúa siendo una batalla crucial.


