El pacto, firmado en la misión estadounidense en Ginebra, busca financiar 17 programas de asistencia en regiones críticas como Ucrania, Siria y varios países de Centroamérica, aunque excluye explícitamente cualquier ayuda destinada a Gaza debido a las dudas sobre el papel de la UNRWA.
El subsecretario de Estado para Ayuda Exterior, Jeremy Lewin, destacó que bajo la visión de Trump, el sistema humanitario debe ser “más reducido y eficiente”, eliminando burocracia y duplicidades innecesarias.
Aunque la cifra representa una reducción respecto a presupuestos anteriores que superaban los 10.000 millones, ambas partes coincidieron en que este modelo garantiza que cada dólar invertido llegue directamente a salvar vidas, marcando el inicio de una nueva etapa de responsabilidad fiscal en la cooperación internacional.


