Una pesadilla fue el paso del francés Camilo Pierre Castro por Venezuela. El profesor de yoga fue detenido en junio de 2025 en el puesto fronterizo de Paraguachón, en el estado Zulia, y estuvo preso por seis meses hasta que fue excarcelado y regresó a su país natal.
“El Rodeo I es un campo de concentración, que va hacia un campo de exterminio”, dijo el europeo, que fue recibido en el aeropuerto de Orly por el ministro de relaciones exteriores de Francia, Jean-Noel Barraud y por su familiares tras su excarcelación en noviembre.
“Me detuvieron porque soy francés, porque es un negocio detener a extranjeros para sacar provecho económico o político, por eso me considero un preso político del Estado venezolano”, señaló en entrevista a NTN24.
A pesar de haber regresado a su país, Castro dice que su conciencia sigue estando en una cárcel: “Hasta que no salgan todos quienes están injustamente presos no puedo decir que estoy libre”.
Castro relató que en el Rodeo I, donde estuvo detenido,nadie tiene derechos.
“Nos aislaron durante meses, sin la posibilidad de ver a un familiar ni siquiera a un abogado. El asunto es que uno no sabe cuánto tiempo va estar ahí, es un sistema putrefacto donde 70 personas son juzgadas de madrugada y a todas les imputan los mismos delitos, lo que hacen es copiar y pegar”, relató.
El expreso político francés agregó que en el Rodeo I no hay servicio médico ni condiciones sanitarias.
“Es un recinto diseñado para destruir al individuo, llevarlo a la locura y muerte”.
Aseguró que, por suerte no fue golpeado ni torturado, pero sí abusado.
“Vi cosas terribles que le hicieron a compañeros, una de las modalidades ahora es entubar a la persona por la boca, ano o pene para provocar daño interno” , narró.
Castro manifestó que después de salir de la cárcel pasó un tiempo sin hablar con los medios y que su hermana entró en depresión.
“Han hecho mucho daño, merecen justicia”
El frances indicó que aspira tener vida para ser testigo de la restitución democrática en Venezuela. “Han hecho mucho daño y merecen rendir cuentas ante la justicia”.
En diciembre del año pasado, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció que la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) ha cometido violaciones a los derechos humanos durante más de una década.
Según el informe suscrito por los expertos Marta Valiñas, Francisco Cox Vial y Patricia Tappata Valdez, funcionarios de la GNB son responsables de privaciones arbitrarias de la vida y la libertad, torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes y violencia sexual y de genero.
“Los hechos documentados muestran el rol de la GNB en un patrón de represión sistemática y coordinada contra personas opositoras o percibidas como tales, que se ha mantenido durante más de una década”, afirmó Valiñas, presidenta de la Misión de Determinación de los Hechos sobre Venezuela.
De acuerdo al informe, la GNB ejecutó el mayor número de detenciones con fines políticos entre los años 2019 y 2020 y también desempeñó un papel clave en la denominada “operación tun tun”, luego de las elecciones de 2024.
Mientras algunos como Castro salieron de las prisiones, otros todavía esperan por el prometido beneficio ofrecido el pasado 8 de enero. Tal es el caso de quienes permanecen en la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Boleita, Caracas, en el propio Rodeo I y en la sede delServicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en El Helicoide, cuyos familiares han escenificado vigilias durante todo el mes de enero.


