juez de un tribunal de distrito de Estados Unidos ordenó al gobierno del presidente Donald Trump que restituya cualquier material histórico o científico que haya retirado de los monumentos públicos de la nación, al considerar que las acciones de la Casa Blanca “establecen un peligroso precedente de censura y manipulación”.
En marzo del año pasado, el mandatario republicano firmó una orden ejecutiva llamada “Restaurar la verdad y la cordura en la historia estadounidense”, en la que pedía al secretario del Interior que examinara monumentos, memoriales y estatuas para comprobar si habían sido alterados después de enero de 2020 para representar una “falsa interpretación de la historia estadounidense”.
El año 2020 fue un año marcado por protestas nacionales en favor de la justicia racial. El consiguiente debate público sobre la raza e igualdad impulsó la retirada de estatuas que conmemoraban a líderes confederados, informó The Guardian.
La orden de Trump se produjo mientras la Casa Blanca libraba una guerra contra el llamado “wokeismo” liberal, revirtiendo las prácticas y las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) de la era del expresidente Joe Biden (en el pasado, el primer ejecutivo describió al DEI como divisivo y particularmente discriminatorio contra las personas blancas).
Asimismo, el gobierno republicano trató de eliminar el “adoctrinamiento ideológico” o “corrosivo” de las exposiciones en las instituciones históricas y culturales de EE.UU.
La decisión de 2025 dio como resultado la retirada de la señalización y el material en estos lugares, que hacían referencia a temas como la esclavitud, los derechos civiles, la historia indígena y el cambio climático, de acuerdo con una demanda presentada en febrero por un grupo de organizaciones conservacionistas contra la administración actual.
En un monumento de Georgia, “La espalda azotada”, una reconocida fotografía de un hombre esclavizado con cicatrices que sobresalen de su espalda, fue noticia por estar señalada para su posible retirada.
La Asociación para la Conservación de los Parques Nacionales (NPCA), la Asociación de Guardaparques Nacionales y la Asociación Estadounidense para la Historia Estatal y Local se encontraban entre los demandantes.
Angel Kelley, jueza de distrito de Massachusetts, falló a favor de la demanda.
“Bajo el pretexto de promover la dignidad estadounidense, esta administración busca compartir una historia limitada al ordenar la eliminación de todos los letreros, exhibiciones y muestras interpretativas en los parques nacionales que no se ajustan a su narrativa preferida, contando así verdades a medias“, escribió Kelley en su decisión.
Por su parte, el director senior de recursos culturales de la NPCA, Alan Spears, dijo después de la sentencia: “Los estadounidenses confían en los parques nacionales para comprender nuestra rica y completa historia. Tanto las historias de triunfo como las de tragedia merecen ser contadas en voz alta en los parques”.
Emily Thompson, directora ejecutiva de la Coalición para la Protección de los Parques Nacionales de Estados Unidos y también demandante en el caso, se hizo eco de este pesar. Los parques nacionales “existen para preservar e interpretar la historia completa de Estados Unidos, no solo las partes que resultan convenientes para algunos políticos. Este fallo contribuirá a garantizar que esto siga siendo así”, declaró en un comunicado.
El gobierno de Trump tiene 21 días para cumplir con la orden de la jueza.


