Tras la exitosa operación militar en Venezuela, la Casa Blanca ha intensificado su retórica sobre la adquisición de Groenlandia. La portavoz Karoline Leavitt confirmó que la compra de la isla es una «prioridad de seguridad nacional» y que el uso de las Fuerzas Armadas es una opción sobre la mesa para asegurar este objetivo estratégico en el Ártico.
El secretario de Estado, Marco Rubio, informó a legisladores que ya existe un plan actualizado para negociar la transferencia del territorio con Dinamarca.
A pesar del rechazo frontal de las naciones europeas y del gobierno autónomo groenlandés, el equipo de Trump insiste en que el control de la isla es vital para disuadir a adversarios internacionales, utilizando el reciente despliegue en el Caribe como una demostración de la capacidad de acción de la nueva administración.


