Según informa el diario mexicano ‘Reforma’, los fiscales apuntan en las 25 páginas del escrito de imputación directamente a Maduro y al actual ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, como cabecillas de una trama de tráfico de cocaína desde su país hasta EE.UU. Dicha red pasaba también por México, donde tenía amplias ramificaciones criminales y políticas.
En concreto, la Fiscalía sostiene que Maduro, cuando fue ministro de Exteriores de Hugo Chávez entre 2006 y 2008, vendió pasaportes diplomáticos a narcotraficantes que operaban en México y que estos habrían usado vuelos oficiales desde territorio mexicano para trasladar a su país los ingresos por venta de drogas. Además, los fiscales señalan que Los Zetas sobornaban a Diosdado Cabello para organizar el transporte de la droga de Venezuela a México. En tanto, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, ahora preso en EE.UU., financiaba las instalaciones de narcolaboratorios en Colombia para luego enviar la producción a EE.UU.
«Maduro y sus cómplices se han aliado con narcoterroristas del cártel de Sinaloa y los Zetas para distribuir toneladas de cocaína en EE.UU.», describe la acusación. A tenor de los fiscales, «Los Zetas colaboraron con un grupo de narcotraficantes colombianos para enviar contenedores de carga desde puertos de Venezuela a puertos de México y, finalmente, a EE.UU.».
Los señalamientos indican que desde 1999 hasta 2019 –durante el último año del expresidente Ernesto Zedillo, los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, así como el durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador– México no solo fue país de tránsito para la cocaína suramericana rumbo a Estados Unidos, sino una plataforma logística para la operación del cártel de los Soles, la estructura criminal atribuida a mandos del régimen venezolano encabezado por Maduro.
«La cocaína procesada (se) enviaba desde Venezuela a Estados Unidos a través de puntos de transbordo en el Caribe y América Central, como Honduras, Guatemala y México», describe la acusación, según recoge ‘Reforma’. Según detalla la Fiscalía, «los puntos de transbordo en Honduras, Guatemala y México también se basaban en una cultura de corrupción, en la que los traficantes de cocaína que operaban en esos países pagaban una parte de sus ganancias a los políticos que los protegían y ayudaban».
«Maduro y sus cómplices se han aliado con narcoterroristas del cártel de Sinaloa y los Zetas para distribuir toneladas de cocaína en EE.UU.», acusa la Fiscalía de Nueva York
El expediente muestra cómo el territorio mexicano era un punto de enlace financiero, marítimo y operativo, con la participación indirecta de organizaciones criminales locales y redes transnacionales, como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y Los Zetas. Todos ellos trabajaban con el cártel de los Soles, que, según la acusación, opera desde el aparato del Estado venezolano, utilizando estructuras diplomáticas, empresas fachada y protección institucional para mover droga y dinero.
La acusación se presentó a mediados de diciembre del año pasado, dos semanas antes de la incursión militar estadounidense en Caracas que propició la captura de Maduro y su esposa y el traslado de ambos a Nueva York, donde se declararon inocentes.
Con estas inculpaciones tan graves, el expediente de Maduro en Nueva York es una bomba de relojería para la clase política mexicana, ya que involucra a expresidentes del histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que actualmente gobierna el país.
Una trama que, además, pasa por Madrid: actualmente Peña Nieto vive en la capital española –es frecuente verlo en restaurantes y hoteles del barrio de Salamanca–, mientras que Calderón y Fox hacen visitas frecuentes y suelen reunirse con políticos y empresarios españoles.


