Durante años, la contaminación del aire, la acumulación de residuos y el deterioro de la infraestructura urbana han sido desafíos persistentes en muchas ciudades estadounidenses. Ahora, un estudio nacional vuelve a poner el foco sobre cuáles son los lugares donde la contaminación tiene un mayor impacto en la vida cotidiana de los residentes.
La empresa de mantenimiento paisajístico LawnStarter elaboró un informe que analizó más de 300 de las ciudades más grandes de Estados Unidos para identificar cuáles son las más sucias del país. La investigación utilizó datos de agencias federales como la Agencia de Protección Ambiental (EPA), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la Oficina del Censo y County Health Rankings.
Para elaborar la clasificación, los investigadores evaluaron indicadores relacionados con la contaminación ambiental, las condiciones de vivienda, la gestión de residuos y el nivel de satisfacción de los residentes. Cada ciudad recibió una puntuación sobre 100, donde los valores más altos reflejan mayores problemas de limpieza, contaminación y calidad de vida.
Newark figura entre las ciudades más sucias del país
Aunque la ciudad de Nueva York logró mantenerse fuera de los 10 primeros puestos, Newark, en Nueva Jersey, apareció en el sexto lugar del ranking nacional con una puntuación de 48.06. El informe destaca especialmente el elevado nivel de insatisfacción de sus habitantes respecto al estado ambiental de la ciudad, una categoría en la que ocupó el tercer peor puesto entre las 303 localidades evaluadas.
El listado estuvo dominado por California. San Bernardino fue considerada la ciudad más sucia de EE.UU. por segundo año consecutivo, seguida por Los Ángeles. Detroit, en Michigan, ocupó el tercer lugar, mientras que Reading, en Pensilvania, quedó cuarta y Ontario, también en California, completó los 5 primeros puestos.
Los autores atribuyen el primer lugar de San Bernardino a una combinación de factores: mala calidad del aire, carreteras con abundante basura, numerosos depósitos de chatarra y un elevado porcentaje de residentes que consideran que la contaminación es un problema grave. De hecho, la ciudad empató con Ontario en el peor indicador de calidad del aire del estudio.
Las 10 ciudades más sucias de EE.UU.
Según la clasificación de LawnStarter, estas son las ciudades con peores resultados:
1) San Bernardino, California
2) Los Ángeles, California
3) Detroit, Michigan
4) Reading, Pensilvania
5) Ontario, California
6) Newark, Nueva Jersey
7) Phoenix, Arizona
8) Jersey City, Nueva Jersey
9) Las Vegas, Nevada
10) Corona, California
California destacó especialmente por la calidad del aire. 9 ciudades del estado registraron los peores niveles en esta categoría, reflejando un problema persistente relacionado con emisiones, tráfico vehicular e incendios forestales.
Detroit, por su parte, obtuvo una de las peores puntuaciones debido a factores como la actividad relacionada con residuos químicos tóxicos, condiciones de vivienda deficientes y una elevada tasa de fumadores. Casi uno de cada cuatro residentes fuma cigarrillos, según los datos utilizados en el informe.
En el extremo opuesto del ranking aparecen algunas ciudades del Medio Oeste y del sureste del país. South Bend, Indiana, fue identificada como la ciudad más limpia de EE.UU., seguida por Wilmington, Carolina del Norte; Des Moines, Iowa; Davenport, Iowa; y Athens, Georgia.
La basura sigue siendo un problema nacional
Más allá de la contaminación atmosférica o industrial, los expertos señalan que el problema de los residuos abandonados en espacios públicos continúa creciendo. El estudio recuerda que millones de toneladas de basura terminan cada año fuera de los sistemas adecuados de recolección.
Datos del estudio nacional Keep America Beautiful 2026 estiman que existen alrededor de 35,000 millones de piezas de basura dispersas en calles, parques, playas y otros espacios públicos del país. Entre los residuos más frecuentes destacan las colillas de cigarrillos, que siguen siendo el desecho inorgánico más común encontrado en el entorno urbano.
A ello se suma un problema relativamente nuevo: los cigarrillos electrónicos desechables. El Grupo de Investigación de Interés Público de Estados Unidos (PIRG) estima que se desecha un vapeador cada 5.7 segundos, lo que equivale a cerca de 500,000 dispositivos por día.
Especialistas advierten que estos productos contienen baterías de litio, plástico, metales y restos de nicotina, componentes que pueden liberar sustancias tóxicas en el suelo y el agua cuando son arrojados incorrectamente. Además, desecharlos en la basura doméstica puede provocar incendios en camiones recolectores o plantas de tratamiento de residuos debido a las baterías que contienen.
Por ello, las autoridades ambientales recomiendan llevar estos dispositivos a centros especializados de residuos peligrosos o eventos de recolección autorizados. Aunque contienen partes plásticas, los vapeadores no deben depositarse en los contenedores convencionales de reciclaje.


