El Centro Presidencial Obama, ubicado en el sur de Chicago, es un extenso complejo de 7,8 héctareas que rinde homenaje al primer presidente negro de Estados Unidos y que combina una propuesta arquitectónica moderna con naturaleza, arte e historia.
Al evento multitudinario, que duró más de tres horas, asistieron varios dignatarios y líderes internacionales, entre ellos la excanciller de Alemania Angela Merkel y el ex primer ministro de Canadá Justin Trudeau —quienes gobernaron sus países durante el mandato de Obama—, junto con numerosas celebridades.
El actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien Obama mantiene una larga y abierta disputa, no fue invitado a la inauguración.
El nuevo Centro Presidencial, cuyo costo fue de US$850 millones, se considera “la mayor inversión individual en un siglo para esa parte de Chicago”, según informó la agencia Reuters.
Su elevado costo, la forma de su torre principal y la potencial gentrificación que puede suponer para los barrios aledaños han generado críticas.



Símbolo de un legado
Tradicionalmente, los presidentes estadounidenses inauguran bibliotecas tras finalizar su mandato.
Algunas sirven como archivos de documentos y objetos clave de su administración, mientras que otras tienen ambiciones mayores y funcionan como museos y centros culturales.
“Esto no es un monumento a los Obama, señores, es un homenaje a todos aquellos que hacen posible su trayectoria”, dijo Valerie Jarrett, exasesora y directora ejecutiva de la Fundación Obama, en su discurso de apertura.
El expresidente Barack Obama y la exprimera dama Michelle Obama celebraron el complejo urbano que funciona como un homenaje a los ocho años que la pareja pasó en la Casa Blanca.
Combina elementos de museo y sala de lectura con servicios de centro comunitario, como un parque infantil, una cancha de baloncesto, un estudio de grabación y una biblioteca pública.


La pareja eligió el barrio Jackson Park, en el sur de Chicago, cerca de la que era su residencia familiar antes de mudarse al despacho presidencial en Washington.
“Para mí, este centro no podría estar en otro lugar”, dijo Obama a los visitantes durante la ceremonia de inauguración.
“Es una muestra de agradecimiento, un reconocimiento de que gran parte de lo que más aprecio se lo debo a la gente de esta ciudad y a la gente de estos barrios aledaños”.
Obama, quien fue el presidente 44 de Estados Unidos entre 2009 y 2017, afirmó que el centro se basa en el anhelo de que los miembros de la comunidad y los visitantes puedan unirse y generar el cambio que buscan.
Por eso, dijo, no se diseñó como un “mausoleo sin vida”.
“Queríamos que fuera una celebración vibrante y viva de la comunidad. Un lugar donde podamos aprender juntos y compartir la alegría del arte, la música, el deporte y el juego”, agregó.



Homenaje conmovedor
El discurso de Michelle Obama, por su parte, conmovió a su esposo hasta las lágrimas mientras ella elogiaba sus logros personales y profesionales, así como su inquebrantable optimismo y resiliencia.
“Queremos que vengan aquí, dejen a un lado sus teléfonos, hablen, rían y lloren. Hagan nuevos amigos, ensúciense las manos en el jardín, pongan a su bebé en un columpio en el área de juegos, disfruten de un picnic romántico en Great Lane”, dijo la ex primera dama.
“Porque esa es la esencia de la democracia: ser buenos vecinos, cuidar los espacios públicos. ¿Cómo podemos disfrutar de la compañía mutua, liberándonos del aislamiento y la división que se han infiltrado demasiado en nuestras vidas?”, planteó.


Además de las críticas que generó el alto costo de la construcción del Centro Presidencial Obama, cuyos fondos se recaudaron de forma privada a través de la Fundación Obama, la torre de ocho pisos y forma irregular que destaca en la fachada ha suscitado opiniones encontradas.
Para algunos, la estructura revestida de granito y adornada con un fragmento del discurso favorito de Obama, pronunciado en Selma, Alabama, en el 50 aniversario de la marcha por los derechos civiles, no resulta muy afortunada.
Incluso la han apodado “Obamalisco”.
Según informó Reuters, la profesora de arquitectura en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago T. Camille Martin-Thomsen dijo: “Me parece realmente impactante, grandilocuente y hermoso en el mejor sentido posible”.
Y agregó que entiende que a algunas personas les pueda resultar chocante al principio la altura y la escala del museo, pero que con el tiempo cree que la mayoría llegará a apreciar el diseño audaz.


Pero la mayor polémica se ha dado entre las comunidades que habitan los barrios cercanos al Centro Presidencial Obama.
Algunos ciudadanos argumentan que el aumento del precio de la vivienda y el interés de inversionistas son una muestra de la gentrificación a la que se enfrentan.
Según reportó la prensa local, Shannon Bennett, directora ejecutiva de la Organización Comunitaria Kenwood Oakland, dijo que la especulación inmobiliaria en la zona debería evitarse.
“Es lo mismo que siempre le sucede a nuestra comunidad. Si no estamos presentes, somos un blanco fácil, y eso es un problema”, señaló.
Para otros, sin embargo, el centro ofrece un potencial crecimiento económico al atraer visitantes y generar el desarrollo de zonas que han estado rezagadas.
Los organizadores han declarado que esperan que el Centro Presidencial Obama, la mayor parte del cual estará abierto al público de forma gratuita, atraiga entre 750.000 y 1 millón de visitantes al año.
Celebración musical
La inauguración también incluyó actuaciones de diversos artistas, como Jennifer Hudson, Christina Aguilera, John Legend, Common, Marc Anthony, Bono y The Edge de U2, así como Bruce Springsteen y Stevie Wonder.
La leyenda del rock y héroe local Eddie Vedder, el líder de Pearl Jam, originario de Illinois, interpretó una canción original que compuso con jóvenes del programa Guitars Over Guns.
Los asistentes expresaron su agradecimiento a los Obama por traer el centro al sur de Chicago.






