Según los promotores de la iniciativa, el objetivo principal es reforzar la seguridad electoral y facilitar la identificación rápida por parte de las autoridades. No obstante, la propuesta ha generado un intenso debate entre defensores de los derechos civiles y expertos legales.
Abogados de inmigración advierten que la medida podría estigmatizar a residentes legales, incluidos inversionistas, estudiantes y titulares de la «Green Card».
«Es una marca que señala a la persona como diferente, lo que podría derivar en discriminación o en interrogatorios innecesarios durante paradas de tráfico rutinarias», explicó la abogada Ana Mendieta.
Por su parte, autoridades electorales locales, como la supervisora del condado Collier, Melissa Blazier, han recordado que el estado ya cuenta con filtros rigurosos —como la verificación del Seguro Social y certificados de nacimiento— para asegurar que solo los ciudadanos estadounidenses puedan registrarse para votar, cuestionando la necesidad de este distintivo visual en las licencias.


