Mientras el mandatario anunciaba desde su red social que «la gente vive en casas, no las corporaciones», legisladores estatales y locales en Florida celebraron la iniciativa como una solución necesaria para frenar la inflación artificial de precios que ha expulsado a miles de familias del mercado.
La reacción en el Estado del Sol fue encabezada por figuras clave de la legislatura. Daniel Pérez, presidente de la Cámara de Representantes de Florida, enfatizó que las soluciones locales son insuficientes si no se ataca la raíz del problema financiero.
«No podemos reducir los precios de la vivienda mientras grandes inversores institucionales sigan distorsionando el mercado», declaró Pérez, calificando la propuesta de Trump como la puerta de entrada para que «innumerables familias» puedan acceder nuevamente a la propiedad.
Desde Miami-Dade, uno de los condados más afectados por los altos costos, el representante estatal Juan C. Porras definió el anuncio como «una gran victoria para inquilinos y compradores primerizos», subrayando que el objetivo debe ser priorizar a los residentes sobre los portafolios de inversión.
El comisionado de Miami-Dade, René García, se sumó al apoyo señalando que la compra masiva por parte de grandes corporaciones ha retirado inventario del mercado, presionando los precios al alza y dificultando la vida de la clase trabajadora.
El anuncio presidencial ya tuvo repercusiones financieras: las acciones de grandes propietarios institucionales cayeron entre un 7% y un 11% esta semana.
Aunque analistas advierten que en Florida persisten otros desafíos, como los altos costos de los seguros y los impuestos a la propiedad, la prohibición a los grandes inversores se percibe como un alivio fundamental. Trump adelantó que buscará convertir esta medida en ley federal a través del Congreso y que presentará más detalles en su próximo discurso en Davos.


