La dirigente opositora planteó como posible fecha para las elecciones presidenciales el 24 de julio de 2027. Aunque Washington ha manifestado su intención de promover una transición política, la Administración Trump no ha establecido públicamente un calendario electoral.
La líder opositora venezolana María Corina Machado pidió celebrar elecciones presidenciales en Venezuela antes de julio de 2027 y aseguró que existen condiciones para avanzar con mayor rapidez hacia una transición democrática, aunque reconoció diferencias con Estados Unidos sobre los plazos para concretar ese proceso.
En una entrevista con el diario británico Financial Times, Machado sostuvo que hay “más que suficiente tiempo” para organizar los comicios antes de julio y afirmó que su movimiento está preparado para asumir el desafío electoral. También planteó la necesidad de garantizar transparencia en el manejo de los ingresos provenientes de las ventas de petróleo venezolano, administrados bajo supervisión de Washington desde enero.
El Gobierno de Estados Unidos y el pueblo venezolano coinciden en que la única manera de hacer que esto sea sostenible y constituya una verdadera victoria es convertir a Venezuela en una democracia estable”, declaró la dirigente, quien permanece fuera del país.
Machado reconoció que la principal diferencia con la Administración de Donald Trump está en la velocidad de la transición. A su juicio, el proceso podría avanzar más rápido sin comprometer la estabilidad nacional.
“Creo que donde existe una evaluación diferente es en el ritmo, en los plazos. Yo digo que creo que podemos avanzar y que estamos preparados”, señaló.
La dirigente opositora planteó como posible fecha para las elecciones presidenciales el 24 de julio de 2027, cuando se conmemora el nacimiento de Simón Bolívar.
Bolívar es el libertador de Venezuela y una figura que une a nuestra nación y a muchos otros países de la región, así que creo que es una fecha hermosa”, expresó.
Aunque Washington ha manifestado su intención de promover una transición política, la Administración Trump no ha establecido públicamente un calendario electoral. Mientras tanto, Estados Unidos ha respaldado a Delcy Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Nicolás Maduro y ejerce actualmente como presidenta encargada.
Machado, considerada una de las figuras políticas con mayor respaldo popular en Venezuela, defendió la necesidad de que el proceso desemboque en un Gobierno con legitimidad democrática. Según una encuesta de la firma Meganálisis citada por Financial Times, la opositora obtendría 61,2 % de los votos, frente a 3,1 % de Rodríguez.
La presencia de Estados Unidos es lo que mantiene a Rodríguez en su puesto y hace que avance en una determinada dirección”, afirmó.
Machado también cuestionó la falta de información pública sobre los recursos generados por la comercialización del crudo venezolano. Desde enero, Washington supervisa los ingresos de esas operaciones, pero la Administración Trump no ha divulgado cuánto dinero ha recaudado ni cuánto ha desembolsado.
Consultada sobre la posibilidad de que exista mayor transparencia, respondió: “Por supuesto, y creo que eso es algo que el pueblo venezolano también está exigiendo”.
La dirigente sostuvo que un Gobierno legítimo facilitaría la llegada de inversiones a gran escala y contribuiría a crear condiciones más sostenibles para la recuperación económica del país.
El manejo de los recursos petroleros se ha convertido en uno de los puntos de tensión dentro de la oposición, especialmente ante los acuerdos que involucran el control de parte de las reservas venezolanas y la participación de empresas privadas.
Machado permanece fuera de Venezuela desde diciembre, cuando salió para recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo. Según su equipo, ha intentado regresar al país al menos siete veces en los últimos meses, pero los viajes previstos en barcos y aviones fueron cancelados a última hora por razones que no han sido aclaradas.
“Es evidente que el régimen no quiere que regrese”, afirmó.
Sin embargo, descartó que Washington esté impidiendo su retorno y aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha reconocido su derecho a volver a Venezuela.
“Creo que Estados Unidos entiende que mi presencia en Venezuela sería una señal contundente de que el plan de transición está funcionando”, añadió.
Su eventual regreso plantea un desafío político en medio de la estrategia de Washington, que ha priorizado la estabilidad y la gobernabilidad bajo la administración encargada de Rodríguez, sin anunciar una fecha para las elecciones.
En Caracas, simpatizantes de Machado han organizado manifestaciones para exigir su retorno y reclamar la convocatoria de comicios. Durante una de las movilizaciones, miles de personas corearon consignas a favor de celebrar «elecciones ya».
Para el analista político venezolano Edward Rodríguez, la dirigente enfrenta un dilema: regresar sin contar con el respaldo explícito de Trump y afrontar las consecuencias sobre el terreno, o mantener una relación con la Administración estadounidense que conserva una influencia decisiva en el rumbo político del país.
La relación entre Machado y Trump también está marcada por el Premio Nobel de la Paz que recibió el año pasado. A comienzos de esta semana, el mandatario estadounidense la describió como «una mujer muy destacada» y recordó que la opositora le entregó su medalla durante el encuentro que ambos sostuvieron en enero.
Machado aseguró que el reconocimiento internacional tuvo un efecto de cohesión entre los venezolanos, especialmente en un momento que describió como uno de los más difíciles de la represión política en el país.
“Fue como una inyección de fuerza, porque sentimos que no estábamos solos”, afirmó.


