Después de años de tratamientos contra la leucemia, Mathías Rivas protagonizó un momento muy especial en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.
En un video compartido en su cuenta de Instagram, el pequeño hace sonar una campana mientras familiares y profesionales sanitarios lo acompañan entre aplausos. El cartel que aparece junto a él explica el significado del gesto: anunciar que ha finalizado un tratamiento.
La historia de Mathías comenzó en Venezuela, donde le diagnosticaron una leucemia linfoblástica aguda de células B cuando apenas tenía diez meses. Sus padres, Yessenia Chacón y Wiston Rivas, se trasladaron a España en busca de nuevas opciones médicas. El niño recibió quimioterapia, un trasplante de médula de su hermana Paola y una primera terapia CAR-T, pero sufrió nuevas recaídas.
En 2024, cuando tenía siete años, su situación era especialmente delicada. Según explicó la Fundación CRIS Contra el Cáncer, se encontraba en cuidados paliativos cuando recibió una terapia CAR-T experimental desarrollada en la Unidad CRIS de Terapias Avanzadas del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
El tratamiento consiguió que su enfermedad entrara en remisión en solo 28 días y que desapareciera la masa tumoral que presentaba, abriendo la posibilidad de un nuevo trasplante de médula.
Aunque aquella terapia se administró en La Paz, Mathías también había recibido atención en el Hospital Gregorio Marañón. Según recogió El País en febrero de 2024, sus médicos de este centro buscaron alternativas cuando los tratamientos anteriores dejaron de funcionar. Allí estaba previsto realizarle un segundo trasplante de médula ese mismo mes.
Ahora, Mathías vuelve a aparecer en el Gregorio Marañón, esta vez tocando la campana que anuncia el final de un tratamiento. Una escena significativa después de una infancia marcada por la enfermedad y que recuerda el papel de la investigación médica.


