Hace 10 días, Jason Kuhlman, el director de la escuela primaria Valley View de Columbia Heights, Minnesota, recibió una llamada urgente a través del walkie-talkie de la escuela.
“Kuhlman, te necesito ahora”.
Un niño de 5 años de su escuela, Liam Conejo Ramos, había sido detenido por agentes federales en el camino a casa desde la escuela, en un caso que rápidamente se convirtió en noticia nacional.
Ahora, otros dos alumnos de su escuela están bajo custodia federal, después de que su madre fue detenida, dijo Kuhlman en una entrevista el viernes.
Kuhlman dijo que llevó a los niños al Edificio Federal B.H. Whipple de Mineápolis a petición de la madre, quien fue detenida tras salir de una audiencia de inmigración ese mismo día, más temprano.
Los niños, un estudiante de segundo grado y otro de quinto, estaban en clase el jueves cuando la dirección de la escuela recibió un mensaje de la madre diciendo que la habían detenido. En un plantel con 570 alumnos, 25 familias han tenido a uno de los padres o a un cuidador directo detenido como parte de las redadas migratorias del gobierno de Donald Trump en las Ciudades Gemelas, dijo Kuhlman.
Kuhlman sentó a los niños en su despacho, donde les contó lo ocurrido. “Les dije: ‘Tengo una noticia para ustedes. Su mamá está siendo muy valiente, sin embargo, fue detenida. Ella nos pide que los llevemos con ella’”, recordó.
En todo el país, miles de padres e hijos han sido detenidos en los últimos años en redadas migratorias federales, cuya intensidad ha aumentado en el segundo mandato del presidente Trump. Los padres de niños pequeños suelen tener la opción de ser detenidos juntos.
Kuhlman se negó a ofrecer detalles sobre el caso de la familia, incluidos sus nombres, porque no tenía permiso de la madre para divulgar información personal. Dijo que había revisado la documentación que mostraba que la familia tenía un caso de asilo activo.
En un comunicado emitido el sábado, Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, dijo que la madre es de Venezuela y había sido “liberada en el país por el gobierno de Biden en 2023”.
“El ICE mantiene unidas a las familias”, decía en el comunicado. “Se pregunta a los padres si desean ser expulsados con sus hijos o el ICE colocará a los niños con una persona segura que el padre designe. Esto es consistente con las medidas de inmigración de gobiernos anteriores”.
The New York Times no pudo verificar de forma independiente los detalles del caso de la familia.
Kuhlman dijo que las autoridades de la escuela llenaron las mochilas de los niños con bocadillos y documentos escolares, y que intentaron entablar una conversación tranquilizadora en el trayecto de 25 minutos hasta el Edificio Federal Whipple, el jueves. Pasaron junto a manifestantes que han sido una presencia casi constante en el edificio, la primera parada para los detenidos en las redadas migratorias.
Al llegar andando, una enfermera de la escuela tomó a cada uno de los menores de la mano. El alumno de quinto grado, a quien Kuhlman consideraba lo suficientemente grande como para entender adónde iba, empezó a llorar.
Una vez dentro, dijo que escoltó a los niños junto a guardias armados y a través de los controles de seguridad. Los chicos aún llevaban sus camisetas amarillas con cuello polo, su uniforme escolar. Uno llevaba una mochila con el nombre “Messi”, por el jugador de fútbol. En una sala de espera, Scooby Doo se transmitía por televisión.
Finalmente llegó un agente para escoltar a los chicos a través de una puerta cerrada. “Les dimos abrazos”, dijo Kuhlman. “Lloramos nosotros; lloran ellos”.
Pasó la noche esperando recibir una llamada para ir a buscarlos, dijo. Pero el viernes por la mañana, se enteró de que la familia ya había sido trasladada vía aérea fuera del estado. “Se los llevaron esa misma noche”, dijo.
Los registros muestran que la madre está en un centro de detención federal de Dilley, Texas.
Un funcionario de inmigración, Gregory Bovino, quien había estado al frente de operaciones de la Patrulla Fronteriza, dijo recientemente que los agentes migratorios “son expertos en tratar con niños”, y señaló que con frecuencia interactúan con familias en los operativos de control migratorio. Pero los críticos, incluidos defensores de migrantes y algunos demócratas, han dicho que los niños detenidos han sido maltratados en algunos casos.
Kuhlman ya estaba preocupado por Liam, de 5 años, quien también había estado detenido en Dilley, Texas, junto con su padre, Adrian Conejo Arias, tras ser detenidos el 20 de enero.
El sábado, un juez ordenó su puesta en libertad.
El caso ha suscitado gran atención y controversia. Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional dijeron que perseguían a Conejo Arias, oriundo de Ecuador, y que, según las autoridades, ingresó al país de manera irregular en diciembre de 2024. Dicen que huyó de los agentes federales, dejando atrás a Liam, y que la madre del niño se había “negado a asumir la custodia” de él. Los funcionarios dijeron que no estaban apuntando al menor y que Conejo Arias les había indicado a los agentes que quería que Liam se quedara con él.
Autoridades escolares han rebatido esa versión y afirmaron que el gobierno federal intentó utilizar al niño para atraer a otros familiares fuera de la casa.
En la documentación judicial, un abogado de la familia sostuvo que habían ingresado al país de manera legal.


