Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) afirmó este miércoles que las operaciones de exportación de crudo y derivados “se desarrollan con normalidad”, pese al endurecimiento de las medidas adoptadas por el gobierno de Estados Unidos, que incluyen el bloqueo total a buques petroleros sancionados que ingresen o salgan del país.
El pronunciamiento de la estatal se produce luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenara reforzar las restricciones marítimas contra embarcaciones vinculadas al comercio petrolero venezolano, una decisión que representa un nuevo golpe a una industria ya debilitada por años de sanciones internacionales, colapso operativo y denuncias de corrupción.
En un comunicado oficial, PDVSA sostuvo que “los buques petroleros vinculados a sus operaciones continúan navegando con pleno aseguramiento, respaldo técnico y garantías operativas”, apelando al derecho a la libre navegación y al libre comercio consagrados en el Derecho Internacional. Sin embargo, la empresa no ofreció cifras verificables ni detalles concretos que respalden su afirmación sobre la supuesta normalidad de las exportaciones.
La petrolera estatal insistió, además, en un discurso recurrente del gobierno de Nicolás Maduro, al atribuir la crisis del sector exclusivamente a “medidas coercitivas unilaterales, sabotajes, ataques cibernéticos y actos de piratería internacional”, sin hacer mención a los problemas estructurales que arrastra la industria tras más de una década de politización, falta de inversión, deterioro tecnológico y pérdida de personal especializado.
Según PDVSA, estas acciones buscan “afectar el funcionamiento y vulnerar los derechos económicos de la nación”, aunque analistas independientes señalan que el desplome de la producción petrolera venezolana precede incluso a las sanciones más severas y está estrechamente ligado a decisiones administrativas erráticas y a la falta de transparencia en la gestión.
“Ninguna de estas agresiones ha logrado mellar la capacidad operativa ni la determinación de la fuerza laboral de PDVSA”, afirmó la empresa, asegurando contar con el “apoyo unitario y pleno del pueblo venezolano”, una aseveración que contrasta con la precarización laboral denunciada por trabajadores del sector y con la reducción sostenida de la capacidad productiva del país.
Finalmente, la estatal reiteró su compromiso con la “defensa de la soberanía energética” y el cumplimiento de compromisos comerciales “legítimos”, así como con la recuperación de la industria petrolera nacional. No obstante, hasta ahora el discurso oficial no ha venido acompañado de resultados sostenibles que reviertan el colapso de una empresa que alguna vez fue una de las más importantes del hemisferio.
Mientras el gobierno insiste en mensajes de resistencia y recuperación, Venezuela continúa enfrentando severas limitaciones para comercializar su principal recurso, en un contexto de aislamiento internacional y una economía profundamente dependiente de un sector petrolero que sigue sin mostrar señales claras de reconstrucción real.



