Este acuerdo multilateral entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia con los 27 Estados del bloque comercial europeo contrasta con la política de aranceles, nacionalismo y acuerdos bilaterales impuesta por Estados Unidos desde la llegada de Donald Trump a la presidencia.
Sin embargo, no todos los países están contentos: Francia lidera junto con Polonia, Hungría, Austria e Irlanda el grupo que se oponen de forma contundente.
El acuerdo comercial UE-Mercosur eliminará la mayoría de los aranceles en los próximos 15 años y facilitará la entrada en Europa de productos vacunos, pollo, azúcar y soja. Y eso para muchos agricultores del Viejo Contiente significa una competencia desleal ya que estos productos suelen ser más baratos debido a los menores costos laborales y ambientales.
Esta semana los agricultores franceses volvieron a tomar las calles. Hasta 350 tractores invadieron la icónica avenida de los Campos Elíseos y acamparon cerca del edificio del Parlamento.
Las protestas reflejan un profundo malestar que afecta al sector agrícola francés, y la firma prevista de un acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur se considera la gota que colma el vaso.

Los tractores de agricultores irlandeses también se dejaron oír estas semanas. Decenas acudieron en masa a las carreteras de Athlone, en el centro de Irlanda, exhibiendo pancartas con lemas como “Stop UE-Mercosur” y la bandera de la Unión Europea con la palabra “vendidos”.
Y lo mismo ha sucedido en Polonia, Hungría y Austria: carreteras cortadas, agricultores enfadados y tractores en las capitales reclamando a sus parlamentarios que vuelvan a repensar un tratado que lleva 25 años gestándose.
Las manifestaciones de agricultores en toda Europa ocurren solo días antes de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, vuele a Paraguay a la firma oficial y traiga el documento al Parlamento Europeo, que debe dar el visto final a un pacto destinado a impulsar sustancialmente los lazos comerciales de los firmantes.


