La muerte del reconocido cineasta Rob Reiner y de la productora Michele Singer Reiner, presuntamente a manos de su propio hijo, Nick Reiner, ha generado una profunda conmoción en la industria del entretenimiento y en la opinión pública. A medida que avanzan las investigaciones, han comenzado a salir a la luz detalles del complejo y perturbador historial personal del acusado, marcado por adicciones, marginalidad y una vida atravesada por episodios de profunda inestabilidad.
Parte de estos antecedentes se conocieron a través de una entrevista concedida en 2017 al podcast Dopey, especializada en testimonios sobre adicción y recuperación. Tras el asesinato, el contenido volvió a viralizarse debido a las revelaciones que Nick Reiner realizó sobre su adolescencia y juventud.
En dicho espacio, Reiner relató que perdió su virginidad a los 14 o 15 años con una trabajadora sexual, a quien pagó con dinero que había sustraído de sus padres. Según explicó, el contacto se produjo a través de un anuncio en internet que únicamente mostraba una imagen parcial del cuerpo de la mujer junto a un número telefónico.
“Un chico que conocí durante una rehabilitación me dijo que así se podía hacer”, afirmó en aquel entonces. Tras comunicarse con la mujer, esta le indicó que el costo del servicio era de 200 dólares.
Durante la entrevista, Reiner no evitó ofrecer detalles explícitos del encuentro. Aseguró que desconocía cómo funcionaba la situación y que, al intentar besarla, fue rechazado. Reconoció que no se trataba de una mujer que considerara atractiva, pero que su corta edad y la novedad de la experiencia lo llevaron a percibir el momento como algo “impactante”, a pesar de que el encuentro duró apenas unos segundos. “Me sentí mal, pero al mismo tiempo pensé que era algo increíble”, señaló.
Pese a lo fugaz de esa primera experiencia, relató que posteriormente volvió a reunir dinero y contactó nuevamente a la misma mujer. Indicó que nunca supo su nombre ni mostró interés por conocer aspectos personales de su vida. “Estaba extremadamente drogado, aunque lo habría hecho incluso estando sobrio”, añadió.
Un largo historial de adicciones y marginalidad
Durante el mismo podcast, Nick Reiner reveló que comenzó a consumir drogas desde la adolescencia y que su primer ingreso a un centro de tratamiento ocurrió cuando tenía apenas 15 años. Su dependencia lo llevó a atravesar repetidos periodos de indigencia, viviendo en situación de calle en distintos estados del país.
“Fui indigente en Maine, Nueva Jersey y Texas. Dormí en la calle durante noches y semanas”, relató. A lo largo de su juventud, sufrió múltiples recaídas, acumulando un total de 17 internamientos en centros de rehabilitación antes de alcanzar un periodo de sobriedad prolongada.
La difícil relación entre padre e hijo, marcada por la adicción, inspiró a Rob Reiner a escribir la película Being Charlie, estrenada en 2015. El filme aborda el vínculo entre un joven con problemas de consumo y su padre, personajes interpretados por Cary Elwes y Nick Robinson.
Durante la promoción de la cinta, el cineasta explicó que el proceso creativo había servido como una vía de entendimiento y acercamiento con su hijo. Sin embargo, Nick Reiner manifestó posteriormente que la exposición pública de su conflicto personal y familiar resultó abrumadora y no contribuyó a mejorar su situación emocional.
Actualmente, Nick Reiner permanece detenido desde el pasado domingo en el Centro Correccional Twin Towers de Los Ángeles, acusado del homicidio de sus padres. Las autoridades han determinado que permanezca bajo custodia sin derecho a fianza, mientras avanza el proceso judicial que busca esclarecer uno de los casos más impactantes recientes vinculados al mundo del cine.


