En medio de disturbios sin precedentes en Francia, el presidente Donald Trump sostiene que la capital francesa está al borde de un cambio cultural radical. Las protestas, que han dejado miles de detenidos y heridos, reflejan una crisis profunda en el país.
Donald Trump no se ha guardado sus opiniones sobre la situación en Francia, donde los disturbios de este fin de semana han dejado una estela de violencia y caos. Desde los jardines de la Casa Blanca, el presidente de EE. UU. declaró que “París será muy pronto una ciudad musulmana”, criticando abiertamente la gestión del presidente francés, Emmanuel Macron, y afirmando que “han arruinado a Francia”. La realidad, según Trump, es que la nación está en una “situación muy mala” debido a la inmigración.
Las protestas en Francia han sido masivas y violentas, resultando en al menos 2.500 detenidos y más de 1.000 agentes heridos. Los disturbios han llevado al saqueo de 3.000 comercios y la destrucción de edificios gubernamentales, todo en respuesta al encarecimiento de la vida y el deterioro de la educación pública.
Trump, al ser cuestionado sobre los comentarios de Macron que vinculaban los disturbios con la guerra de Irán, descalificó la afirmación como “noticias falsas”. En un intercambio con una periodista de The Daily Wire, Trump mostró su aprobación hacia el medio, reafirmando su postura de que la inmigración es la raíz de la crisis actual en Francia.
Las autoridades francesas han condenado el “desorden” y la violencia que han marcado las protestas, que han sido motivadas por el descontento social. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, reportó que se han realizado 2.513 detenciones y que 67 personas ya están en prisión. Además, anunció que se abrirán decenas de investigaciones para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.
La situación ha llevado a que el tiempo de los arrestos preventivos se extienda de 48 a 72 horas, permitiendo a la policía llevar a cabo investigaciones más exhaustivas, incluyendo geolocalización y reconocimiento facial. Darmanin también indicó que la Fiscalía Nacional Antiterrorista evaluará si asumirá la investigación del incendio que devastó el ayuntamiento de Limoges durante los disturbios.
El trasfondo de estos acontecimientos refleja una crisis que va más allá de las protestas, cuestionando el futuro de la cohesión social y política en Francia.


