Donald Trump denunció la existencia de una “cámara de tortura en el centro de Caracas” y aseguró que el régimen venezolano estaría cerrándola.
Aunque no mencionó el lugar por su nombre, sus palabras fueron interpretadas por muchos como una referencia directa a El Helicoide, uno de los símbolos más temidos del aparato represivo del chavismo.
La declaración se produjo durante una intervención del mandatario ante legisladores republicanos en Washington, donde arremetió nuevamente contra Nicolás Maduro, a quien calificó de “violento”.
En uno de los pasajes más comentados del discurso, Trump afirmó que en la capital venezolana existe un centro donde “han torturado a personas” y que, según él, “lo están cerrando”.
Sus palabras reavivaron la atención internacional sobre El Helicoide, un edificio visible desde varios puntos de Caracas y cuya sola mención provoca escalofríos entre familiares de presos políticos, activistas y exdetenidos.
Diseñado en los años 50 como un ambicioso centro comercial en espiral, El Helicoide terminó convirtiéndose, décadas después, en sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y en uno de los principales centros de reclusión del país.
Bajo los gobiernos de Hugo Chávez y, sobre todo, de Nicolás Maduro, el lugar pasó a ser sinónimo de detenciones arbitrarias, interrogatorios violentos y encierros prolongados.
Organismos internacionales como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos han documentado de forma reiterada denuncias de torturas, golpizas, descargas eléctricas, amenazas sexuales, aislamiento y privación del sueño dentro del complejo.
En un informe de 2020, expertos de Naciones Unidas calificaron estos abusos como posibles crímenes de lesa humanidad, atribuyendo responsabilidad directa al Estado venezolano.
Ex prisioneros han descrito El Helicoide como “una pesadilla de concreto”, donde se puede pasar meses o años sin luz natural, con celdas hacinadas, temperaturas extremas y condiciones insalubres. Todo ello ocurre a pocos kilómetros del Palacio de Miraflores, a plena vista del poder.
Hasta el momento, no existe confirmación oficial de que El Helicoide haya sido cerrado o esté en proceso de cierre, más allá de la afirmación de Trump. Sin embargo, sus palabras volvieron a poner sobre la mesa una herida abierta para miles de venezolanos y para quienes han denunciado durante años lo que ocurre dentro de ese edificio.


