Las negociaciones entre Ucrania y Rusia en Ginebra, mediadas por Estados Unidos, registraron algunos avances, pero las partes aún no logran consenso sobre el tema clave del territorio, informó el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.
Las conversaciones se basan en un plan estadounidense que plantea concesiones territoriales por parte de Ucrania a cambio de garantías de seguridad occidentales, destinadas a disuadir a Rusia de reiniciar la invasión. Sin embargo, el futuro del Donbás, la región industrial del este ucraniano, sigue siendo un punto de fricción: Moscú exige la retirada de las fuerzas ucranianas de áreas controladas, mientras Kyiv se niega.
Zelenski calificó las negociaciones como “difíciles” y puso en duda la disposición del Kremlin para un alto el fuego. Aun así, indicó que ambos bandos coinciden “en casi todos los puntos” para vigilar un posible cese de hostilidades, con participación estadounidense, aunque subrayó que una tregua requiere “voluntad política común”.
Por su parte, el negociador ruso Vladímir Medinski definió las conversaciones como “difíciles pero profesionales”, y el jefe de la delegación ucraniana, Rustem Umiérov, afirmó que ha habido “progresos”, sin dar detalles por ahora.
La Casa Blanca enfatiza que la continuación del diálogo ya es un logro, mientras asesores de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia acompañan las conversaciones sin participar directamente. Zelenski destacó que la participación europea es “indispensable” para lograr acuerdos viables, aunque Moscú la considera un obstáculo para un “acuerdo razonable”.
El contexto del conflicto sigue siendo crítico: horas antes de la reanudación del diálogo, Rusia atacó con 126 drones y un misil balístico, mientras Ucrania logró recuperar 201 km² la semana pasada, sus avances más rápidos en dos años y medio. Desde la invasión a gran escala de febrero de 2022, el conflicto ha causado destrucción masiva, miles de muertes y millones de desplazados.


