En una jugada que dejó a más de uno con la boca abierta, «Miggy» se prestó para pasear por los pasillos de la universidad como un trofeo del chavismo.
Mientras Delcy hablaba de «obras restauradas» en una universidad que su mismo sistema asfixió durante años y tras ser encarada por valientes estudiantes que le exigieron la liberación de todos los presos políticos, Cabrera caminaba a su lado, sirviendo de comparsa en un intento desesperado del régimen por ganar algo de popularidad en medio del quiebre tras la captura de Nicolás Maduro.
Al final, el Tigre Mayor conectó un jonrón, pero en contra de su propia gente.


