Las graves fallas del servicio eléctrico son para los venezolanos una pesadilla que no termina, en la que los aparatos se encienden y apagan, hacen ruidos según la corriente se dispara o cae y se dañan. Son también un lastre para la recuperación económica y comprometen el desarrollo de las inversiones anunciadas tras el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos que siguieron a la caída de Nicolás Maduro.
El Gobierno venezolano achaca a la declinación solar —un fenómeno astronómico anual en que los rayos inciden perpendicularmente en esta región del planeta— el aumento de la demanda eléctrica. Y respondió con el Plan Nacional de Ahorro Energético anunciado por la presidenta encargada. “Durante 45 días los rayos del sol van a caer directamente sobre Venezuela. Eso nos llama a la conciencia ciudadana para avanzar a un plan de ahorro de energía eléctrica”, dijo Rodríguez.
Entre marzo y mayo de cada año, la temporada seca afecta el nivel de las presas de generación eléctrica que alimentan a la mayor parte del país. Es un ciclo natural que, con las variaciones del trópico, es más o menos regular y previsible.
En la calle, en los chats, en las redes sociales, el anuncio de Rodríguez es visto como una señal de más cortes de luz, aunque no se hayan anunciado oficialmente. Regiones del país ya viven en racionamiento no anunciado desde hace varios años. La semana pasada, por ejemplo, un apagón masivo afectó a los estados andinos. La inestabilidad del sistema provocó fallas en servicios de internet, telefonía y actividades comerciales, sin que las autoridades informaran las causas. Ahora, Rodríguez ha exhortado a los venezolanos a mantener los aires acondicionados a no menos de 21 grados centígrados, desconectar equipos eléctricos que no sean indispensables y evitar la carga simultánea de varios dispositivos, medidas que lucen insuficientes para superar los problemas que tienen los servicios públicos en Venezuela.


