Domingo tras domingo, familias y activistas se congregan a las afueras del centro de detención conocido como “Alcatraz de los Caimanes”, ubicado en los Everglades. Las concentraciones, de carácter pacífico, buscan visibilizar la situación de los migrantes recluidos en esta instalación aislada, levantada en una zona remota y de difícil acceso.
Los asistentes denuncian condiciones que consideran inaceptables y la prolongación de detenciones sin información clara. Entre las personas retenidas hay decenas de cubanos, algunos a la espera de ser liberados y otros enfrentando procesos de deportación. El aislamiento geográfico del centro incrementa la angustia de las familias, que deben recorrer largas distancias para exigir respuestas.
Lejos de la confrontación, las vigilias apelan a la conciencia pública. Velas, carteles y silencio sostienen un reclamo simple: trato digno, transparencia y decisiones oportunas. En un sistema migratorio bajo presión, estas escenas recuerdan que detrás de cada expediente hay historias reales que no pueden seguir esperando.


