En Karachi, Pakistán, se desataron violentos enfrentamientos este domingo entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, luego de la muerte del líder supremo iraní, Ayatollah Ali Khamenei, en un ataque aéreo israelí.
Los manifestantes, en su mayoría de la comunidad chií, intentaron asaltar el consulado de Estados Unidos en protesta por el ataque que acabó con la vida de Khamenei.
Las autoridades locales confirmaron la muerte de al menos 10 personas durante los disturbios, mientras que varias más resultaron heridas.
La policía y los paramilitares emplearon gases lacrimógenos y porras para intentar dispersar a los cientos de manifestantes que coreaban lemas contra Estados Unidos y Israel.
Este nuevo estallido de violencia marca un punto crítico para Pakistán, que alberga una de las comunidades chiíes más grandes del mundo.
La situación también se complica para el gobierno de Islamabad, que se enfrenta a tensiones internas por el conflicto con los talibanes en la frontera con Afganistán, mientras lidia con las repercusiones de este conflicto en las calles de su país.



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