Un avión de Cubana de Aviación realizó al menos seis vuelos discretos desde Caracas a La Habana en dos semanas, en medio de la reconfiguración política en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
Operación aérea sin anuncios oficiales
Un avión Ilyushin Il-96-300 de Cubana de Aviación habría realizado seis vuelos especiales de repatriación desde Venezuela hacia Cuba en un corto periodo de tiempo, según reveló el medio independiente 14ymedio.
Las operaciones se ejecutaron con alto nivel de discreción, sin comunicados oficiales ni confirmación pública del Gobierno cubano, y tuvieron como destino el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana.
Fuentes citadas por el medio indicaron que entre los pasajeros no solo había civiles, sino también médicos, trabajadores estatales y personal militar cubano desplegado en Venezuela, lo que apunta a un repliegue organizado tras los recientes acontecimientos políticos en el país sudamericano.
“Siempre los dejan en una pista apartada, fuera de la vista. No permiten que empleados civiles se acerquen; solo militares”, relató una fuente aeroportuaria.
Los vuelos, uno a uno
Según la investigación, el primer vuelo habría ocurrido el 5 de enero, apenas dos días después del colapso del régimen de Nicolás Maduro. La aeronave despegó de La Habana rumbo a Caracas sin aparecer en los radares públicos, lo que sugiere que voló con el sistema de rastreo apagado. Testigos aseguran que viajaba “lleno de militares”.
El segundo vuelo, el 7 de enero, no logró aterrizar en Venezuela. Registros indican que el avión orbitó frente a la costa de Colombia antes de regresar a Cuba, una maniobra que suele asociarse a la espera de autorización para ingresar al espacio aéreo.
El tercer vuelo, el 9 de enero, sí habría aterrizado en Caracas y retornado a La Habana, esta vez con visibilidad parcial en plataformas de rastreo, aunque sin datos sobre pasajeros o carga.
El cuarto vuelo, el 13 de enero, repitió la ruta sin incidentes, reforzando la idea de una operación planificada.
El quinto vuelo, el 17 de enero, confirmó la continuidad del operativo.
Finalmente, un sexto vuelo, entre el 19 y el 20 de enero, cerró el ciclo de repatriaciones. En paralelo, el Il-96 habría realizado trayectos internos dentro de Cuba, incluso transportando militares heridos procedentes de Venezuela, según las mismas fuentes.
Un avión clave y cifras que llaman la atención
El Il-96-300 es el único avión de largo alcance operativo en la flota cubana. Con capacidad estándar cercana a 300 pasajeros, ampliable a más de 400, los seis vuelos podrían haber trasladado hasta 2.500 personas, aproximadamente el 10 % del personal cubano desplegado en Venezuela.
El hecho de que varios trayectos no aparecieran en los radares civiles refuerza la hipótesis de que se trató de vuelos especiales bajo protocolos de seguridad y confidencialidad.
Contexto geopolítico: la CIA y el nuevo escenario venezolano
Los vuelos coinciden con una reconfiguración profunda del poder en Venezuela. A mediados de enero, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó Caracas y se reunió durante más de dos horas con la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Según reportes internacionales, el encuentro abordó seguridad, inteligencia, cooperación económica y la intención de evitar que Venezuela vuelva a ser un refugio para actores hostiles o narcotraficantes.
Analistas consideran que la visita de Ratcliffe —ordenada por el presidente estadounidense Donald Trump— marca el inicio de una nueva relación estratégica entre Washington y Caracas, tras la captura de Maduro.
La coincidencia temporal entre la presencia visible de altos funcionarios de inteligencia de EE. UU. y la salida discreta de personal cubano ha generado interrogantes sobre un reajuste de alianzas e influencias en el país sudamericano.
Silencio oficial y preguntas abiertas
Hasta el momento, el Gobierno cubano no ha ofrecido ninguna explicación pública sobre estos vuelos ni ha confirmado la repatriación de su personal desde Venezuela.
El silencio contrasta con la magnitud del operativo y con el histórico peso de la alianza entre La Habana y Caracas. Para observadores independientes, estos movimientos sugieren ajustes estratégicos sensibles, cuyos alcances reales aún no han sido aclarados.


