Edmundo González Urrutia, excandidato presidencial venezolano, recordó que este miércoles, 7 de enero, se cumplió un año de la detención y desaparición forzada de su yerno Rafael Tudares.
“Rafael no ha tenido respeto a las garantías procesales, acceso a defensa privada, atención médica adecuada, condiciones de detención dignas ni control judicial efectivo, todo lo contrario”, indicó González Urrutia en un mensaje en sus redes sociales, acompañado de un video en el que habla junto a su esposa, Mercedes López de González, sobre su yerno y aclara que la situación es una venganza en su contra.
La detención de Tudares en 2024 ocurrió casi cuatro meses después de que González saliera del país por las presiones del gobierno de Nicolás Maduro, que lo habían mantenido en la clandestinidad desde el 28 de julio de 2024, cuando se realizaron las elecciones presidenciales.
Aunque en esos comicios se declaró a Maduro como ganador, el Consejo Nacional Electoral nunca presentó las actas que avalaran el triunfo del chavismo, mientras que la oposición aseguró, con pruebas, que González Urrutia había sido el ganador con casi 70% de los votos.
Pese a que González Urrutia ya no estaba en el país, su yerno fue detenido días antes de la toma de posesión de Maduro debido a que la oposición había anunciado que impediría el acto y que el verdadero presidente electo volvería al país.
González Urrutia también recalcó que lo sucedido con su yerno no es un caso aislado. “Rafael forma parte de un patrón que afecta a cientos de personas en Venezuela, incluidas mujeres y niños, sometidos a detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y privación sistemática de derechos”, se lee en su mensaje.
El excandidato afirmó que mientras estas prácticas persistan, en Venezuela no se podrá hablar de paz, democracia o garantías. “Venezuela necesita verdad, justicia y libertad para todos“, aseguró.
“La paz es saber dónde está el ser que amas”
Mariana González de Tudares, hija de González Urrutia y esposa de Rafael Tudares, publicó un día antes un recordatorio de la detención arbitraria y desaparición forzad de su marido.
“La palabra paz suele asociarse al silencio o a la calma, pero cuando te la arrebatan, entiendes que significa mucho más. La paz es saber dónde está el ser que amas. Es poder escucharlo, verlo, abrazarlo. Es dormir sin angustia. Es que mis hijos tengan a su padre. La paz es vivir sin miedo, sin incertidumbre y sin un dolor impuesto”, escribió en la red social X.
“Se cumplen 364 días desde la detención arbitraria y desaparición forzada de mi esposo, Rafael Tudares Bracho, y nuestra familia sigue sin eso tan básico que todos merecemos: paz. La paz no es un ideal lejano. Comienza con el respeto a la vida, a la dignidad y a los derechos humanos de cada persona.
“No hay paz cuando una familia no sabe cómo está uno de los suyos. No hay paz sin verdad, sin justicia y sin humanidad. Rafael es inocente. Nuestra familia no pide privilegios. Pide lo más elemental: paz”, concluyó.


