Las principales compañías petroleras internacionales estarían reevaluando oportunidades de inversión en Venezuela, impulsadas por los recientes cambios políticos en el país, el aumento de la producción petrolera y el impacto que ha tenido el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán sobre el mercado energético global.
Pese a las oportunidades, Bloomberg subraya que persisten dudas entre inversionistas debido al historial de expropiaciones y a los riesgos políticos que han caracterizado al sector petrolero venezolano durante las últimas décadas.
De acuerdo con un análisis de la agencia, Venezuela posee algunas de las mayores reservas de crudo del mundo, pero durante las últimas cinco décadas registró una caída sostenida de su producción. La extracción petrolera se redujo cerca de 70 % desde el pico alcanzado en la década de 1970, cuando superaba los 3,7 millones de barriles diarios.
Según la publicación, la situación comenzó a cambiar tras la salida de Nicolás Maduro en enero de 2026. Desde entonces, la producción venezolana habría aumentado 45 % en tres meses, alcanzando casi 1,2 millones de barriles por día.
Bloomberg señala que el nuevo escenario ha despertado el interés de grandes empresas energéticas que anteriormente se mostraban reticentes a regresar al país. Entre ellas figuran ExxonMobil y ConocoPhillips , que estarían explorando posibilidades de retorno y mecanismos para recuperar activos o deudas vinculadas a las nacionalizaciones ocurridas durante la década de 2000.
Por su parte, Chevron la única gran petrolera estadounidense que mantuvo operaciones en Venezuela durante los años de sanciones, habría anunciado planes para incrementar su producción en un 50 % antes de finalizar 2027.
El reporte destaca además que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, impulsó reformas en las leyes de hidrocarburos con el objetivo de atraer capital extranjero, ofreciendo mayor flexibilidad en materia de impuestos y regalías para nuevos proyectos energéticos.
Asimismo, Bloomberg sostiene que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán elevó el atractivo de Venezuela como proveedor alternativo de petróleo. El conflicto afectó el tránsito por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, lo que contribuyó a mantener los precios internacionales del crudo por encima de los 90 dólares por barril.
Expertos citados por el medio consideran que la diversificación de las fuentes de suministro energético se ha convertido en una prioridad para gobiernos e inversionistas, favoreciendo el interés por países con grandes reservas como Venezuela.
No obstante, analistas advierten que el desarrollo pleno del potencial petrolero venezolano requerirá inversiones multimillonarias. Estimaciones del Baker Institute for Public Policy indican que recuperar los niveles históricos de producción podría demandar alrededor de 100.000 millones de dólares en una década, mientras que la consultora Rystad Energy calcula una cifra cercana a los 180.000 millones de dólares.


