Aunque politólogos e internacionalistas no vinculan la transición en Venezuela directamente con los resultados de las midterms, sí destacan que los demócratas podrían solicitar auditorías en el proceso y presionar para tener transparencia en acuerdos comerciales petroleros firmados con nula transparencia
El futuro de la agenda política de Donald Trump se juega este 3 de noviembre en las elecciones de medio término de Estados Unidos. Los estadounidenses elegirán a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y renovarán 35 de los 100 escaños del Senado, en una votación que marcará el equilibrio de fuerzas en Washington y podría tener alguna influencia en el tutelaje que ejerce la administración Trump sobre el gobierno venezolano tras la captura de Nicolás Maduro.
Aunque no está en juego la permanencia de Trump en la Casa Blanca, los resultados definirán quién controla el Congreso y, con ello, el margen de maniobra del mandatario para impulsar su agenda durante los dos últimos años de gobierno.
En este contexto, Venezuela es de los países sobre los que un cambio en el equilibrio legislativo estadounidense podría tener mayores repercusiones. Actualmente, Washington mantiene una relación pragmática con el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez, cuyo principal interés es conseguir el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
Rommer Ytriago, politólogo, especialista en Derecho y Política Internacional y docente en la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la UCV, asegura que el futuro político de Venezuela no dependería exclusivamente del resultado de las elecciones de medio término.
El experto sostiene que los intereses estratégicos de Washington en la región trascienden las diferencias entre republicanos y demócratas. A su juicio, ambos partidos tendrían razones para preservar los avances geopolíticos alcanzados por Estados Unidos en el continente. “Yo no quiero decir con esto que Venezuela se esté jugando su futuro en las elecciones de medio término”, aclara.
Ytriago recuerda que, desde antes de los acontecimientos del 3 de enero y durante el despliegue militar estadounidense en el Caribe, la administración Trump estuvo sometida a mecanismos de supervisión legislativa, principalmente por parte de los demócratas en ambas cámaras del Congreso.
La Administración Trump siempre se cuidó de que cualquier desafuero fuese procesado en el Poder Legislativo y, sobre todo, de que esto no estuviese respaldado por la Corte Suprema de Justicia”, afirma.
Ytriago considera que Venezuela ha regresado a la esfera de influencia de Washington y que los intereses estratégicos estadounidenses en el país podrían mantenerse más allá de quién controle el Congreso.
Asimismo, atribuye a Trump un papel determinante en el desarrollo de la actual política hacia Venezuela, al señalar que su liderazgo responde a la doctrina republicana de “paz a través de la fuerza”, asociada a la administración de Ronald Reagan.
Ni demócratas ni republicanos quisieran perder toda la ganancia que se ha tenido hasta ahora de reconfigurar el continente, reconfigurar el sistema internacional y, de algún modo, tomar estas nuevas plazas que eran propias de la órbita en la que nosotros estábamos”, resalta.
Sobre el futuro del gobierno venezolano, Ytriago señala que la administración encabezada por Delcy Rodríguez debe entenderse como un gobierno interino con objetivos que cumplir dentro del proceso de reorganización política e institucional.
El politólogo también introduce la posibilidad de que la transición venezolana requiera acuerdos y garantías para sectores que actualmente forman parte del poder, incluso si algunas de esas condiciones generan rechazo en la sociedad.
Para nosotros llegar a un proceso de democracia, donde primero más que la democracia es reordenar la República, vamos a encontrar situaciones que a lo mejor gusten o no gusten en la sociedad”, advierte.
Un plebiscito para poner orden
Por su parte, el politólogo Efraín Rincón destaca que los comicios legislativos en EE. UU. podrían modificar el equilibrio de poder en Washington. Menciona que de acuerdo con las encuestas, los republicanos tienen una alta probabilidad de perder la mayoría en la Cámara de Representantes, mientras que podrían conservar el control del Senado por un margen estrecho.
Ante ese escenario, Rincón señala que los demócratas podrían intensificar la supervisión sobre las decisiones de la administración de Donald Trump, investigar sus actuaciones y ejercer mayor presión sobre la política exterior. Incluso podrían impulsar nuevamente un proceso de impeachment, aunque advierte que el Poder Ejecutivo conserva herramientas para maniobrar aun cuando no cuenta con mayoría en el Congreso.
Para los norteamericanos las elecciones de medio término funcionan como un plebiscito de las cosas que están y de aquello que debe corregir”, afirma.
El politólogo afirma que después de los comicios Trump podría concentrar su atención en las próximas elecciones y tendrá la oportunidad de revisar las decisiones de su gobierno. Asimismo, destaca que se espera que Washington corrija los errores o retrasos que, en su opinión, se han producido en la política hacia Venezuela.
El especialista sostiene que el desarrollo del proceso venezolano también debe evaluarse desde la dinámica interna, especialmente por la presencia de María Corina Machado, la reorganización de las fuerzas políticas y la movilización de distintos sectores de la sociedad.
Para Rincón, esa articulación puede convertirse en un mecanismo de presión que contribuya a acelerar las tres fases del plan de transición. “Venezuela se sigue jugando, con elecciones intermedias o no, su libertad e institucionalidad democrática”, afirma.
El experto resalta que las acciones del Gobierno interino están orientadas a prolongar su permanencia en el poder, independientemente de lo que ocurra en los comicios.
A su juicio, el Ejecutivo venezolano buscará mecanismos para desacelerar las negociaciones y extender su supervivencia política en medio del proceso de transición.
Asimismo, Rincón identifica dos intereses que, a su entender, marcan el escenario actual: por una parte, el interés económico de la administración Trump, que necesita condiciones de justicia y seguridad jurídica para ofrecer garantías a los inversionistas; y, por otra, la intención del sector que permanece en el poder de asegurar su continuidad.
Pareciera que Trump empieza a darse cuenta de que ese problema o ese interés económico no puede estar tan sólido sin un proceso de institucionalidad que garantice justicia, seguridad para los inversionistas etc”, señala.
“La transición no dependerá del resultado electoral”
Para Luis Eduardo Zué. internacionalista con amplia experiencia en administración pública, cooperación internacional y gestión de proyectos, una derrota republicana en las elecciones de medio término podría ocasionar retrasos en algunos aspectos del proceso, pero no necesariamente cambiaría la orientación de la política de Washington hacia Venezuela.
Zué explica que, aunque los demócratas podrían recuperar el control de alguna de las cámaras del Congreso y promover investigaciones sobre las decisiones de la administración estadounidense, la política hacia Venezuela también estaría vinculada con la continuidad del equipo de gobierno y con los intereses que representan Marco Rubio y el legado político de Donald Trump.
Zue menciona que un cambio en la composición del Congreso podría abrir espacio para impulsar una auditoría sobre los ingresos petroleros venezolanos administrados por Estados Unidos.
Podría ser beneficioso que se sepa dónde fue ese dinero, quién está utilizando ese dinero y cómo se está utilizando”, explica.
El internacionalista vinculó este escenario con la reciente llegada de María Corina Machado a Venezuela y la movilización política que, según asegura, se ha desarrollado desde entonces. El especialista detalla que el proceso de transición entró en una nueva etapa, tanto por su activación formal como por la aceleración de las actividades políticas en el país.
El futuro de la transición no dependerá exclusivamente del resultado electoral estadounidense, sino también de la continuidad de las negociaciones, la presión interna y las decisiones que adopte Washington”, indica.
¿Salvavidas automático para el Gobierno interino?
En este sentido, Luis Rendueles, politólogo, agrega, que una eventual pérdida de la mayoría republicana en el Congreso podría ser interpretada por Delcy y Jorge Rodríguez como una oportunidad para prolongar su permanencia en el poder, aunque advirtió que ese escenario no representaría un salvavidas automático para el Gobierno interino.
Los Rodríguez necesitan tiempo, y el tiempo depende de si Washington sostiene o relaja las exigencias”, afirma.
El director de Conversa Consultores asegura que una derrota republicana podría transmitir en Caracas la percepción de que Donald Trump tendría menos margen de maniobra y atención para mantener su política hacia Venezuela. Esa lectura, indicó, podría favorecer a quienes permanecen en el poder, al permitirles esperar y reducir su disposición a avanzar en las negociaciones.
Sin embargo, advierte que una Cámara de Representantes bajo control demócrata también podría endurecer la supervisión sobre cualquier acuerdo que permita la continuidad de los Rodríguez sin un cronograma electoral definido.
Un Senado dentro del margen de error mantiene abierta la posibilidad contraria. El resultado depende de si la oposición y sus aliados en Washington convierten el cambio en el Congreso en presión concreta”, menciona.
Al referirse a las condiciones necesarias para la recuperación democrática de Venezuela, Rendueles explica que el escenario más conveniente sería mantener una presión sostenida y bipartidista de Estados Unidos, vinculada a un calendario electoral con garantías verificables.
Entre esas condiciones menciona la competencia política real, la observación internacional, la libertad para los candidatos y la liberación de los presos políticos.
El experto en campañas electorales advierte sobre los riesgos de una negociación centrada únicamente en la estabilidad o en los intereses petroleros, sin compromisos concretos para restablecer la institucionalidad democrática.
Además, subraya que el desenlace de la transición no dependerá exclusivamente de las decisiones de Washington, sino también de la capacidad de los venezolanos para ejercer presión desde el país.
Los venezolanos necesitan que la transición conduzca a un buen puerto, y eso depende, en gran medida, del Gobierno de Estados Unidos y de la capacidad de presión de los venezolanos a nivel interno”, sentencia


