Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos lanzaron este jueves una nueva ola de bombardeos contra Irán, en lo que representa la sexta noche consecutiva de operaciones militares dentro de la creciente escalada entre Washington y Teherán.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que la ofensiva comenzó a las 2:00 de la tarde, hora del este (18:00 GMT), como parte de las acciones dirigidas a debilitar las capacidades militares iraníes.
Aunque el organismo no precisó los blancos alcanzados durante esta jornada, explicó que las operaciones de los últimos días han estado enfocadas en centros de mando, sistemas de misiles, drones e instalaciones de vigilancia, con el objetivo de reducir la capacidad de Irán para afectar la navegación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
Horas antes de los ataques, autoridades iraníes insistieron en que el estrecho de Ormuz constituye una “línea roja” para la República Islámica y advirtieron que cualquier acción contra la infraestructura del país tendrá consecuencias para toda la región del Golfo.
La nueva ofensiva se produce después de que Estados Unidos reanudara los bombardeos y reforzara el bloqueo naval sobre puertos iraníes, una medida que Washington justifica como parte de sus esfuerzos por restablecer el tránsito marítimo en el estrecho, cerrado por Teherán tras el fracaso de la tregua alcanzada entre ambas partes.
En respuesta, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, aseguró que el país enfrenta una “guerra esencial y existencial” con Estados Unidos, mientras que el portavoz del Ejército iraní, Mohammad Akraminia, afirmó que Irán mantiene el control del estrecho de Ormuz y responderá a cualquier intervención extranjera.
Además, Teherán informó que lanzó ataques contra bases militares estadounidenses ubicadas en Kuwait y Jordania, al tiempo que advirtió a los países de la región que permitir operaciones militares de Estados Unidos desde sus territorios “no quedará impune”.


