El analista político Benigno Alarcón aseguró este domingo 1 de noviembre que María Corina Machado superaría ampliamente a Delcy Rodríguez en una eventual elección presidencial, con una intención de voto de al menos 60 % frente a 19 %, según estudios de opinión que dijo conocer, durante una entrevista con Margarita Oropeza en Venevisión.
Alarcón consideró que la sucesora de Nicolás Maduro se encuentra preparando el terreno para una posible candidatura, aunque advirtió que el panorama electoral no resulta favorable para sus aspiraciones. A su juicio, el desgaste político del chavismo y el deseo de cambio entre los venezolanos representan obstáculos importantes para Rodríguez.
«Los estudios más recientes que yo he tenido oportunidad de ver y en los cuales confío —porque no todo estudio es confiable—, pues da una competencia muy complicada para Delcy Rodríguez. Estamos hablando de que en una elección hoy donde compitan ambas, María Corina Machado y Delcy Rodríguez, tendríamos una María Corina Machado con por lo menos el 60% de los votos y una Delcy Rodríguez que llega a duras penas al 19%», expresó.
También cuestionó el argumento de Rodríguez sobre su experiencia dentro de las instituciones del Estado como una ventaja para gobernar. Según Alarcón, ese discurso podría resultar útil ante Washington, pero también relaciona directamente a la dirigente chavista con las dificultades que atraviesa Venezuela.
«Yo creo que, por ejemplo, cuando Delcy Rodríguez dice «yo soy la persona que conoce el Estado por dentro porque yo he sido ministro, he sido vicepresidente, he estado en diferentes cargos», pues hay un reconocimiento de culpabilidad», sostuvo, al explicar que el electorado podría atribuirle responsabilidad por las condiciones actuales del país.
En cuanto al calendario electoral, Alarcón estimó que los venezolanos podrían acudir a las urnas en 2027, tomando como referencia los planteamientos recientes del Departamento de Estado estadounidense. Su interpretación contempla la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia antes de finalizar el año, seguida de la renovación del Consejo Nacional Electoral y la posterior convocatoria a elecciones.
El especialista advirtió que todavía existen interrogantes sobre la declaración de la vacante presidencial, un paso que considera determinante para activar el proceso. También señaló que las reiteradas invocaciones a la Constitución por parte de los hermanos Rodríguez contrastan, a su juicio, con el tiempo transcurrido sin una convocatoria electoral.
Respecto a las negociaciones entre el chavismo y sectores de la oposición, Alarcón sostuvo que Estados Unidos podría imponer decisiones si las conversaciones vuelven a paralizarse, como ha ocurrido en anteriores procesos de diálogo político. «Hoy estamos bajo un tutelaje de los Estados Unidos que seguramente van a forzar las decisiones aunque no sean del agrado de todo el mundo», afirmó.
El analista también planteó que el próximo CNE podría funcionar como una autoridad electoral provisional, producto de los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación y del respaldo de Washington. Según su propuesta, ese organismo atendería inicialmente las elecciones presidenciales, mientras una futura Asamblea Nacional tendría la responsabilidad de designar posteriormente un nuevo ente electoral mediante los procedimientos constitucionales ordinarios.
Sin embargo, Alarcón fue enfático al señalar que Venezuela todavía no atraviesa una transición democrática en sentido estricto. «No podemos hablar de transición todavía porque para que haya una transición tiene que haber cambios institucionales, cambios de régimen y tiene que haber un cambio de gobierno. Y resulta que en este momento ninguna de las dos cosas ha pasado», explicó.
Aunque considera altas las probabilidades de avanzar hacia una transición democrática, advirtió que el proceso sigue siendo reversible. Particularmente, manifestó preocupación por la posibilidad de que la recuperación de las relaciones económicas y la firma de nuevos contratos terminen desplazando las reformas políticas necesarias para reconstruir las instituciones.
Para Alarcón, otro elemento indispensable es que Machado y Rodríguez participen directamente, o al menos estén vinculadas, a los acuerdos políticos. «Yo creo que hay la obligación de que mesa de negociación y liderazgo político hablen y se coloquen en una misma agenda para tener la seguridad de que lo que conversamos en la mesa van a ser compromisos que adquiere quien gobierne en el futuro. Creo que eso es esencial», concluyó.


