El Salón de la Fama en Venezuela clase 2026 dejó una huella imborrable en la pelota criolla durante 19 temporadas con seis títulos
Endy Chávez dejó una marca imborrable en el beisbol venezolano. El simple hecho de demostrar su calidad dentro y fuera del terreno lo hizo ser amado por todos los fanáticos de la pelota.
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Sus 19 temporadas en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional lo acreditaron como uno de los mejores en la historia, gracias a la obtención de seis títulos que lo han llevado hasta la cúspide: el Salón de la Fama del Béisbol de Venezuela, ubicado en el Museo del Béisbol, en Valencia.
Chávez escribió su nombre en grande con los Navegantes del Magallanes, novena con la que acumuló un total de 633 indiscutibles para ubicarse en la segunda casilla de por vida del equipo. Además, es líder en carreras anotadas (333), tercero en dobles (93) y cuarto en bases robadas (60). Con la organización consiguió tres campeonatos: 2001-2002, 2012-2013 y 2013-2014.
«Yo no soy un tipo de persona que habla mucho, me cuesta expresarme; soy más de acción y eso es lo que a mí me gusta», declaró Endy al ser consultado sobre sus cualidades dentro del terreno. «Al principio de mi carrera me sentí cohibido al dar una entrevista, no estaba seguro al hablar, pero me podían ver 100 mil personas jugando y ahí sentía que dominaba ese ambiente», aseguró la leyenda de los eléctricos.
Dominio absoluto como refuerzo
Endy Chávez dominó el ambiente del juego en los momentos clave. Muestra de ello fue su impacto en los Tigres de Aragua, Caribes de Anzoátegui y las Águilas del Zulia, conjuntos que tomaron como refuerzo al exitoso pelotero en todos los round robin y las series finales. Con su aporte, estas organizaciones terminaron con prolongadas sequías de títulos, gracias a sus batazos clave y solvencia defensiva en los jardines. A Endy no le bastaron los tres títulos que consiguió con el Magallanes; sus cualidades lo convirtieron en un refuerzo muy apetecible para el lineup de cualquier organización que quisiera ganar.
En la campaña 2003-2004 llegó para reforzar a los Tigres de Aragua en el Round Robin y logró alzar el título ante los Caribes de Oriente (denominados hoy de Anzoátegui). En esa serie pegó seis indiscutibles en 24 turnos e impulsó dos carreras, para un promedio de .250, acompañado de una defensa solvente para que, en seis juegos, se coronaran los bengalíes después de más de 22 campañas.
«Era la primera vez que yo reforzaba a un equipo y me ponía un uniforme que no era el de Magallanes. Quedar campeones después de que ese equipo tenía una larga sequía, de verdad que fue especial para mí», añadió Chávez.
El amuleto de Oriente y el Zulia
Pero Endy no solo iba a romper la sequía con Aragua. En la zafra 2010-2011 llegó a los Caribes para reforzarlos y ayudarlos a conseguir el primer cetro de campeones para la franquicia. En esa disputada final ante los Tigres, el jardinero dejó un promedio de bateo de .300, con nueve indiscutibles en 30 turnos, un jonrón, una impulsada y nueve anotadas, para llevarse la serie en siete juegos. Años más tarde, con las Águilas del Zulia también repetiría la gesta, al titularse tras más de 15 años sin levantar un trofeo.
Endy llegó con el reto de superar la marca de más indiscutibles en finales que ostentaba en ese momento César Tovar (72), algo que logró para convertirse en el jugador con más indiscutibles en la historia de las finales de la LVBP, con un total de 76. De igual forma, consiguió el campeonato contra los Cardenales de Lara con una línea ofensiva de .316/.333/.579.


