Estamos viviendo la peor historia de los actores políticos en la Venezuela de hoy. En 30 años, una élite cívico-militar decadente, mediocre y corrupta acabó con nuestra nación. Usurparon y usufructuaron tanto el poder que la dictadura del chavismo-madurismo convirtió al país en un narcoestado. Por otro lado, una oposición frágil y sin visión de grandeza prefirió coexistir con el régimen y entregarse, en lugar de luchar por defender la voluntad de la ciudadanía expresada en las urnas electorales.
No fue capaz de cobrar la victoria de Capriles, ni tampoco la del 28 de julio de 2024, a pesar de las evidencias claras del triunfo de Edmundo González. Faltó decisión política para construir un plan que enfrentara en la calle la decisión del Consejo Nacional Electoral, un ente de retorcidos esquemas diseñado para lesionar la democracia.
Pero también fue un grave error político la decisión de devolver los 720 mil votos que los zulianos le dimos a Juan Pablo Guanipa, alias “Tequeño Crudo”, sin considerar las consecuencias que ese acto significó.Los errores de esos políticos que hablan en nombre de la oposición continúan. María Corina Machado está pagando estas “facturas”. Su valentía y claridad política, que la han convertido en la ÚNICA líder legitimada, corren el riesgo de minimizarse si no revisa su entorno o, como dirían los militares, “su primer anillo”.
¿Nos hemos preguntado realmente por qué el presidente Trump recibe a Delcy Rodríguez y no a María Corina Machado?
Los venezolanos de por vida debemos agradecer y valorar a Trump y a la administración de la Casa Blanca el haber comenzado una ruta para la salida de Nicolás Maduro. Sin embargo, su tutela, movida por intereses particulares, también viene dada por la sumatoria de errores de una oposición que no ha sabido de estrategia ni de administración. En el Despacho Oval aún está fresco el manejo irresponsable del Gobierno interino de Guaidó: una máquina corrupta que manejó recursos sin transparencia administrativa y de la cual aún saltan escándalos.
Los partidos AD, UNT, Voluntad Popular y Primero Justicia no tienen moral para seguir hablando en nombre de la oposición. Sus conductores —desde Guaidó, Leopoldo López y Manuel Rosales, hasta los Guanipa, Julio Borges y otros— ¿podrían hoy justificar su patrimonio y su nivel de vida? ¿Acaso no debemos pensar que estos señores le están haciendo daño a María Corina Machado y siembran dudas en el presidente Trump?
Ese comentario populista y bajo por parte de Juan Pablo Guanipa al llamar “pelucón” a Trump lo estaría pagando la líder legitimada, la Sra. Machado. Sr. Guanipa, si usted llama “pelucón” al presidente de los Estados Unidos nosotros podemos llamarle a usted “Tequeño crudo”.
Venezuela necesita transitar por la ruta electoral y que nuestra soberanía se defina en un proceso limpio. Por ello, no más errores de esos políticos que fracasaron en quitarnos de encima la dictadura. Delcy Rodríguez y su gobierno bailan al son de Washington por el momento, aunque a veces no se comprende cómo aún tienen el poder de mantener encerrados a más de 600 presos políticos. Es necesario abrir camino a un Gobierno legítimo.
La depuración del Estado debe profundizarse. Diosdado Cabello, Padrino López, Tarek William, así como sus personeros, deben pagar por sus actos. Los cambios en el poder moral, la administración de justicia y el CNE son urgentes, y esto ayudará a avanzar en la seguridad jurídica y las inversiones.
En esto debe centrarse la solicitud de María Corina, pero de manera auténtica. Y eso pasa por cuidar su entorno, en el que muchos, con posiciones sectarias, impiden que nuevos movimientos y políticos sin la contaminación del G4 se sumen a una verdadera alianza de confianza, tanto para los venezolanos como para la administración de Donald Trump. El G4 y sus dirigentes, que aún se resisten a irse, tienen hoy más del 80 % de rechazo.
Sra. Machado, desde esta línea editorial apostamos a su éxito; tan solo revise sus movimientos y su estrategia política.


