Ha pasado un mes desde el doble terremoto que devastó Venezuela. Miles de familias todavía buscan respuestas. Y una pregunta sigue sin respuesta:
¿Por qué el mayor despliegue oficial llegó 18 días después de la tragedia?
En esta nueva edición de Mapas de Poder presentamos una investigación sobre la actuación de las instituciones durante la emergencia y el progresivo desmantelamiento de la capacidad del Estado para prevenir y responder a desastres.
De acuerdo con un informe de Transparencia Venezuela, hasta el 2 de julio se habían documentado 19.861 personas directamente afectadas en La Guaira. De ellas, cerca de siete de cada diez lograron ponerse a salvo por sus propios medios o con la ayuda de familiares, vecinos y allegados. Solo 6.462 aparecen registradas como rescatadas por equipos organizados de búsqueda y salvamento.
Además, el geofísico Raúl Estévez advirtió a El Pitazo que probablemente nunca se conocerá la cifra real de fallecidos, porque —asegura— el Estado ha intentado ocultar el verdadero impacto de la tragedia para evitar responsabilidades.
Pero esta historia no comienza el 24 de junio.
Para entender por qué Vargas terminó dependiendo de respuestas improvisadas, hay que retroceder 26 años, hasta el deslave de 1999.
El exministro de Ciencia y exautoridad única de Vargas, Carlos Genatios, explicó que la destrucción causada por el doble terremoto ocurrió exactamente como lo habían advertido durante décadas los especialistas: la combinación de suelos aluviales, la cercanía de la falla de San Sebastián, el incumplimiento de las normas de construcción y el deterioro institucional agravaron el impacto del sismo.
¿Quién desmanteló la capacidad de respuesta que se construyó después de la tragedia de 1999? ¿Qué ocurrió con las instituciones creadas para prevenir una nueva catástrofe?
Para responder estas preguntas nos acompañarán en vivo Liz Gascón, coordinadora de Investigación de El Pitazo, y Nadeska Noriega, coordinadora de Corresponsalías, quienes reconstruirán los principales hitos de una historia que ayuda a entender por qué Venezuela llegó tan vulnerable al 24 de junio.


