“Dijeron que el último detenido saldrá en junio”, dijo una fuente.
La decisión de cerrar las instalaciones ha sido objeto de especulación durante la última semana, y el gobernador Ron DeSantis declaró que esperaba que cerraran pronto. “Si cerramos mañana, podremos decir que cumplió su propósito”, dijo DeSantis la semana pasada durante una conferencia de prensa.
El anuncio del martes a los proveedores constituye el primer reconocimiento formal del cierre de las instalaciones y de su desmantelamiento relativamente rápido. Funcionarios del Departamento de Gestión de Emergencias de Florida (FDEM) comunicaron la noticia a los proveedores en el lugar. Kevin Guthrie, director del FDEM, no respondió a las llamadas para obtener comentarios.
Una vez que las aproximadamente 1400 personas actualmente recluidas en el centro sean trasladadas a otros centros de detención o deportadas, las autoridades estatales informaron a los proveedores que comenzará el proceso de desmantelamiento. Esto implicará el desmontaje de las vallas, la retirada de los remolques y otras estructuras construidas en el lugar, ubicado en medio de los Everglades. Se prevé que este desmantelamiento dure entre dos y tres semanas. Tras su finalización, el lugar reabrirá como un pequeño aeropuerto utilizado para el entrenamiento de pilotos.
La decisión de cerrar Alligator Alcatraz se debió principalmente al creciente costo de operar la instalación, que en su momento fue elogiada por el presidente Trump como un modelo a seguir para otros estados.


