El tropezón de Delcy Rodríguez a las puertas de Miraflores no fue lo único que puso en vilo a la prensa reunida frente al palacio presidencial. También la propia ausencia de firma del acuerdo petrolero binacional, «el más grande del mundo», el que 24 horas antes Jorge Rodríguez afirmó llegaría a la Asamblea Nacional «llegado el punto en que se firme».
En sus primeras palabras públicas del miércoles, Delcy Rodríguez afirmó algo que generó confusión: «Espero que el gran acuerdo suscrito el 28 de agosto entre Venezuela y los Estados Unidos para producción de 65.000 millones de barriles que están en reserva en esos campos, se traduzca también en beneficio para el pueblo de los Estados Unidos».
¿Suscrito el 28 de agosto? Pero si su hermano y casi co-presidente había dicho que no estaba firmado tan solo horas antes.
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Cuando terminó la actividad principal en en Miraflores con Chris Wright y Delcy Rodríguez, comenzaron las consultas de los periodistas a funcionarios: ¿Hubo firma? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién firmó? Nadie respondía.
Hasta ese momento solo se sabía que el 28 de agosto Donald Trump había hecho el anuncio y Caracas lo confirmó después. Tanto así, que en la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez afirmó que el parlamento se discutía aprobar un acuerdo en respaldo «al anuncio», aunque ni el orden del día ni el texto del acuerdo votado en cámara lo planteaba así.
Las certezas, por tanto, se hicieron esquivas. «Vamos a consultar», respondían los interlocutores en Miraflores a los periodistas que solicitaban aclaratorias. Después de todo, se había dicho al terminar la actividad de firmas de convenios privados que no habría más declaraciones.
Pero Estados Unidos se había comprometido a que la prensa de su país pudiera hacer preguntas –un «presser» fijado en la agenda del norteamericano–, que hubiese una declaración conjunta. Por eso los equipos técnicos de Miraflores tuvieron que correr a instalar micrófonos en las escalinatas. Minutos más tarde, además, se pasó del «no habrá preguntas» a «permitirán dos».
«Es un gran día, una gran semana, para estar aquí junto a la presidenta interina Rodríguez, los miembros de su gobierno y, debo decir, los miembros de la prensa libre», abrió sus comentarios ante los periodistas Chris Wright.
Justo antes se había informado que France 24 podría preguntar, y Telesur. Por los «importados» ya estaba claro que CNBC haría lo propio, así como el nuevo mejor amigo de Miraflores, Javier Negre, fundador de La Derecha Diario –y exsocio del encarcelado Fernando Cerimedo, a pesar de que la propaganda chavista lo pretenda ignorar–. Finalmente, una seña de Delcy Rodríguez le restó la oportunidad a Telesur de plantear su interrogante.
Preguntada entonces por cuándo, dónde y quién rubricó el «gran acuerdo» con Estados Unidos, la interina se limitó a responder que ocurrió en dos tandas, dando a entender que fue firmado tanto en Estados Unidos como en Venezuela. No dio más detalle. Tampoco se refirió a la contradicción con lo dicho por su hermano el día anterior, mucho menos confirmó si lo llevaría, ahora sí, al parlamento venezolano, o si el contenido se haría público.
Chris Wright, a quien Delcy Rodríguez no dejó de tutear durante toda la jornada, tampoco pudo precisar nada de esto.
Al terminar la declaración conjunta siguió hablando a la prensa hasta llegar a la camioneta que lo sacaría de Miraflores para visitar a víctimas del terremoto. «¿Quién suscribió el acuerdo, quién firmó?», le preguntaron. «Es un esfuerzo del gobierno completo, no sé si ya se ha dicho quién firmó. Pero esto es una negociación entre los departamentos de Estado, de Guerra y todo el gobierno está involucrado por nuestro lado». Sí dijo que el convenio fue rubricado «el pasado viernes» aunque dejó colgando la interrogante de cuándo se publicará el documento.
Total, que no se sabe qué firma reposa en cuál papel.
El acuerdo y Alejandro Betancourt
Entretanto, una expectativa permanecía en vilo: ¿aparecería en algún momento Alejandro Betancourt en aquel recinto? Pero el empresario, cuya historia de contratos con el Estado se recuerda desde los acuerdos millonarios de la empresa Derwick que prometía acabar con los apagones hace tres lustros, no apareció.
Más tarde, Delcy Rodríguez lo defendió ante preguntas de la prensa, diciendo que Betancourt fue sobreseído de causas judiciales en Venezuela por una investigación sobre presunta corrupción «hace años» y tampoco enfrenta una causa penal en Estados Unidos. El empresario fue señalado de corrupción por el exfiscal general Tarek William Saab en 2017 y por el exministro de Petróleo Tarek El Aissami en 2022.
Alejandro Betancourt es uno de los dueños de North American Blue Energy Partners (Nabep), la compañía seleccionada por el Gobierno de Estados Unidos para la firma de un convenio que permitirá la explotación de al menos 20% de la reservas probadas venezolanas durante 25 años.
Minutos antes Chris Wright había afirmado que escogieron a Nabep porque «es una compañía con la escala, tecnología y es venezolana. Queremos trabajar con la industria privada venezolana para aumentar la producción petrolera y traer capital de afuera», insistiendo en que se trata de la segunda mayor productora de crudo en Venezuela, tras Chevron –aunque hay reportes que desafían esas afirmaciones. No obstante, ante la pregunta de cómo evitar un nuevo caso de corrupción, el norteamericano agregó que la mayoría de la directiva de Nabep será conformada por estadounidenses y «ejerceremos control muy estricto sobre el flujo de recursos y cómo se conducen los negocios».

La mirada del tutelaje
Durante la actividad central del día, en el salón Sol del Perú, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, estuvo sentado al lado de Delcy Rodríguez para mirar, aplaudir y avalar la firma de ocho convenios entre empresas privadas y el gobierno interino venezolano. Cual señor feudal, el funcionario nortemaericano vio a los representantes de Chevron, ENI, GE Vernova, Aspect Holdings y Primavera firmar papeles con sus respectivos contrapartes de Pdvsa, la Corporación Venezolana de Petróleo o Corpoelec.
Los empresarios sonrieron y agradecieron al gobierno, o a ambos, que presidían el acto, mientras que Héctor Obregón, presidente de Petróleos de Venezuela, tomó la palabra para reforzar frente a Rodríguez y Wright que todo esto era posible por la reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos y un reglamento. «Eso creó las condiciones ideales de seguridad jurídica para tener inversión privada en nuestro país», sostuvo al mencionar los contratos «firmados ante ustedes, las autoridades».
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