El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este miércoles que la profunda crisis que atraviesa Cuba responde al fracaso de su modelo económico y al cese de los envíos de petróleo subsidiado desde Venezuela, al tiempo que reiteró que la política de Washington busca promover un futuro de prosperidad y libertad para el pueblo cubano.
Durante una rueda de prensa, Rubio descartó que el objetivo de Estados Unidos sea impulsar un cambio de régimen mediante la fuerza y sostuvo que la administración estadounidense mantiene disposición para dialogar con las autoridades cubanas sobre posibles reformas.
El jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que el sistema económico de la isla “simplemente no funciona” y lo calificó como un modelo “completamente retrógrado”, al considerar que ha provocado la emigración masiva de miles de cubanos en busca de mejores oportunidades.
Como segundo factor de la crisis, Rubio señaló el fin de los suministros de petróleo subsidiado procedentes de Venezuela. Según explicó, Cuba dejó de recibir el crudo que durante años envió Caracas y aseguró que una parte importante de ese petróleo era revendida por el Gobierno cubano para obtener divisas, en lugar de destinarse al sistema eléctrico nacional.
“Su régimen es un desastre, su modelo económico no funciona y la gente que dirige el país no sabe qué demonios está haciendo; lo único que les interesa es aferrarse al poder”, expresó el funcionario estadounidense.
Rubio también afirmó que las autoridades cubanas temen aplicar reformas económicas por considerar que una mayor prosperidad y libertad económica podrían debilitar su control político sobre la población.
En el plano humanitario, anunció el envío de más de 100 millones de dólares en ayuda para Cuba, recursos que, según indicó, serán distribuidos a través de organizaciones no gubernamentales.
Finalmente, sostuvo que entre el 10 % y el 15 % de la población cubana ha abandonado el país desde 2021 debido al deterioro económico y reiteró que Estados Unidos continuará abierto al diálogo, aunque insistió en que corresponde al Gobierno cubano decidir si emprende cambios.


